Launchorasince 2014
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A la calle principal...


Ya era noche y seguíamos caminando, no sabíamos que hora era pero si era tarde. Todos los puesto ya estaban cerrados con solamente una que otra luz prendida, quizá algunos dueños las dejaban así por seguridad... No ayudaba mucho.

Tenia a mi mamá aun lado con mi papá atrás caminando sin mirar atrás.

Doblamos la calle y notamos algo raro... No había nadie, absolutamente nadie... Sin coches ni personas, ni siquiera el señor que por su aspecto tenia mucho tiempo sin bañarse y siempre pedía algo para poder comer.

Seguimos caminando a oscuras tratando de salir a la avenida principal. Cuando finalmente dimos con la calle para hacia la avenida algo nos hizo parar en seco.

Personas. Hombres.

Hombres vestidos con ropas viejas: pantalones negros, de mezclilla; playeras negras, grises...; camisas rotas, con mangas, desmangadas, sucias... Con las caras cubiertas con mascaras, trapos... quizá las mangas de las playeras a las que les faltaban. No se les veía mas que los ojos, ojos negros y profundos. Todos nos veían.

- Ustedes caminen normal sin voltear a verlos.- Fue esa la luz de mi padre la que me sobresalto.

Siguiendo su consejo los tres caminamos calle abajo. Todos estaban parados, viéndonos, sin mover ningún musculo, ni una palabra. Creo que eso era mas aterrador.

Cuando ya estábamos a media calle de salir me di cuenta de algo.. Todos estaban formados: dos hileras por cada lado de la calle, dos perfectas hileras de aquellos hombres extraños (Se podía ver que la mayoría eran jóvenes, por su cuerpo) viéndonos pasar. 

No regrese a ver a ninguno, tal como mi papá me lo había indicado. Seguí caminando viendo al frente pero entre mas caminaba más infinita se me hacia la calle, sentía que nunca acabaría. Cada paso era como si en realidad fuera hacia atrás y no adelante.

Finalmente ya saldríamos a la calle principal.

Empezaron a correr.

Todos comenzaron a correr hacia la avenida, doblaron a la izquierda con pasos firmes, ninguno volteo a vernos. Nos habíamos quedado petrificados. Todos, sin excepción tenían palos de baseball, de madera o de plástico. Corrían como locos hacia la nada... Ya en la esquina vimos lo que hacían, estaban todos juntos golpeando algo... Solo se escuchaban los golpes secos de los palos contra ¿El piso?... No. Contra una persona. No pararon hasta que un golpe fuerte sonó por toda la calle. 

El coche estaba mas adelante, solo teníamos que llegar al semáforo.

Corrimos.

Entramos en la muchedumbre de hombres.

Ellos pararon.

No dejábamos de correr y mientras corríamos hice todo lo contrario a lo que se me habia indicado...

Los regrese a ver... Lo único que logré ver fue a otro hombre siendo asesinado sin razón, sin piedad, a palazos... Hasta que uno de ellos llego con un gran contenedor y una manguera larga que salia de este, accionó el gatillo de plástico y el hombre quedo cubierto de quien-sabe-que-cosa.

Una enorme pared de fugo que se alzó hasta el cielo, iluminando así media avenida. 

Era gasolina.

Algo  me hizo reaccionar. El peso de mi papá que no había soltado de la mano hasta ese momento... Se cayo.

- Corran...- Entonces entendí, el los distraería.

No lo quería dejar ahi,  no con ellos. 

- VAMONOS! 

Fue esta vez el grito de mi madre el que me hizo reaccionar, tome las llaves del bolsillo de mi papa y seguimos corriendo. El coche ya no estaba lejos.

No regrese a ver. No quería.

Me tropecé. Mi mamá ya iba mas adelante que yo, a unos cuantos metros del coche. Entonces,vi la cara de mi madre, creo que nunca había visto esa expresión en su cara: tenía los ojos muy abiertos, como plato.

No necesite voltearme, pude sentir las pequeñas gotitas rociarme, mojando mi blusa.

Gasolina.

Mi mamá ya venia corriendo hacia mi mientras yo trataba de alejarme de quien-fuera-quien-sea que tuviera atrás. Entonces a unos metros de llegar con mi mamá escuche ese ruidito metálico del encendedor al abrirse junto con miles de pasos apresurados... 


5: 40 AM

Me desperté y me metí a bañar. Veinte minutos para las seis... llegaría tarde a la escuela, "¡Percfeto!". Abrí la regadera y me dieron escalofríos...

El agua fría contra mi espalda...