antes de la universidad, antes del liceo, antes de que las cosas comenzaran a girar de tal forma que cualquiera se daba cuenta que la vida era la vida precisamente porque todo puede pasar, un pequeño niño jugaba con una pelota de goma, tanto jugaba con ella, tantas cosas era una pelota para él; una cosa que arrojabas a la pared y regresaba. Un meteorito que caía desde el cielo, incluso un ninja que rebotaba esquivando los puñetazos.
Ya sea lanzarla al aire, otorgaba la suficiente interactividad que un niño sin otro niño podía pedir, la pelota saltaba y atravesaba las pequeñas ramas de un árbol de mango en la casa del niño, y se desviaba al chocar con las más gruesas y viejas.
¿Qué tenía de especial esa pelota? El objeto de goma nada, tantas se habían perdido que el niño ya no lloraba, solo suspiraba y esperaba el momento a tener otra, lo esencial era lo que esta pelota generaba, pues a diferencia de una persona, las pelotas son todas iguales a menos que tú les hagas especiales.
En una de esas la pelota rebota de la rama del mango, disparándose a la casa de atrás, el niño no conocía a quien vivía ahí, a veces por lo callado del lugar pensaba que la casa estaba abandonada. ¿Pero qué ocurrió? El niño no suspiró, tan inmerso en su juego estaba que imaginó a la pelota caer en un patio que nunca había visto, donde un furioso pero guardián trató de morderla corriendo tras de ella y con su embestida la sacó de la casa, haciéndola caer en una canaleta de esas que el niño veían en televisión, esta se deslizaba hacia abajo por la canaleta hasta alcanzar el desagüe, donde se dirigía a alcantarillas, no oscuras y asquerosas alcantarillas pero si un tétrico calabozo, donde las corrientes de agua elevaron la velocidad de la pelota que flotando emergió en un grueso tubo en un desierto, volando con la velocidad del agua rebotó en un cactus, donde un cíclope la tomó con las manos, y al apretarla tan fuerte se disparó como un jabón al cielo. Ahí un misil de la base área la detectó y la persiguió interceptándola, la pelota era de goma, lo que para un niño significa indestructible, la pelota tomó el impulso de la explosión del misil y llegó al espacio, moviéndose internamente hacia el frente y rebotando en las lunas y cuerpos del espacio por toda la eternidad, el niño se despidió de la pelota, ignorando el paradero actual de la pelota, pero descubriendo en su mente pequeña pero cuerda todo lo que había imaginado, todo lo “posible” en vez de solo calló al lado del vecino, es así que esa pelota de goma fue más especial, pues incluso al irse le brindó la diversión más grande de esos días y un descubrimiento interno que perduraría hasta los días que ese niño escribe esto. El ensamblaje y disparada hacia el espacio, de su pelota de goma. Su imaginación…