-Fíjate en el estante de el otro lado- dijo mi madre. - Hay unos negros que te pueden gustar.
Había tantos modelos que no sabia cual ver primero: tacones, correas, botines... Al final encontré los que mi mamá me había mencionado. En efecto, eran negros. Los tome y le pedí mi numero a la señorita. Mientras esperaba sentada mi mamá se probaba unos de correa. No había mucha gente esta vez así que se podía escuchar la música que salia de las bocinas del techo.
Llegaron mis zapatos y una canción sonó.
Bajé del coche con el suéter en la mano y enfrente estaba el pequeño salón. Iba enfrente y atrás de mi iban mis primas y un primo de ellas( él nos trajo).No quería ir al frente.
Empece a jugar con el suéter sin saber bien que hacer con el. La puerta estaba enfrente. No tenia frió, pero lo vi...
Me puse el suéter.
Salude a un par de personas y después a él.
Un beso en la mejilla y un abrazo. Cabía a la perfección en sus brazos....
Podía apostar a que mis primas se voltearon a ver con complicidad atrás de mi, sin embargo, no las regrese a ver. Tome un poco de fruta de la mesa que estaba enfrente. No quería decir nada tonto. Me senté y el se quedo parado a mi lado mientras platicábamos, después de un rato me recorrí y se sentó junto a mi. Seguíamos platicando pero tenia la vista hacia abajo, mi fruta. De verdad no quería decir nada tonto.
Todos nos miraban, lanzaban miradas furtivas de reojo y aun que no los regresaba a ver sabía que era cierto. Ya no era secreto para nadie.
Termine mi fruta y sople hacia adentro.
- ¿Ya te enchilaste verdad? - Me preguntó con un tono de burla en su voz.
- Si..., es que no había del dulce.
- Si había, estaba del otro lado.
Reímos,termine mi fruta y lo regrese a ver... Él veía al frente.
Verde, sus ojos eran verdes... Verde claro... No. ¿Grises? No me había percatado de ellos hasta ese momento... Pero con la luz... Solo en él, solo en sus ojos había visto esos toques de naranja. No se que veía... Sus ojos eran una gran paleta de colores... Vi todos los colores en él.
Me regreso a ver.
Quite la mirada.
Regrese a mi vaso vació.
- Quiero mas fruta - Le dije riendo. Me pare me serví fruta y esta vez no le puse chile en polvo. Cuando me senté él reía.
- ¿De que te ríes? - Le dije sonriendo.
- No puedes dejar de comer ¿Verdad?
- No... -
Los dos reímos y esta vez nuestras miradas se encontraron. Estaba en lo correcto: sus ojos... eran de ese tipo de ojos que no se olvidan con facilidad.
Los zapatos no me quedaron....
Salimos del área de calzado dejando los zapatos atrás, pero la canción de Calvin Harris seguia... Arriba de mi... Por las bocinas del techo.