Me confundía la luna que imparable me seguía de niño, me confundían los arcoiris, los cielos sangre, la lluvia, los domingos de misa, los lunes de escuela, la escuela y sus niños(a?) tan cruelmente amables; pero ahora me confunde una mujer, me confunde ella, como me rodea con sus brazos y me absorbe, sus cariños, su amor de niña lleno de cursilerías, su sonrisa inagotable, cuando anestesiado me arranca la piel de un tajo para luego desvanecerse.
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Cuando se acerca y me repele, sus manías, como me desbarata, me acomoda y desarma (desbarata) de nuevo, sus manías, sus gustos extraños, las discusiones simples, las complejas, las mas tontas y absurdas, me confunde todo lo que emana de ella.
Donde esta la luna que ya no me sigue?, el arcoiris de sangre en el cielo, las escuelas crueles y los niños amables?-es claro-se esconden en su cabello, en las miradas que me esquiva ( en las miradas esquivas- o –en sus ojos que me esquivan), en sus labios infinitos, en ella como totalidad.
Daniel Garavito
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Para ella. No soy muy bueno escribiendo, solo me entretiene... y desahoga, gracias a los lectores.
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