Launchorasince 2014
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Carta de una madre a su hija


Abro los ojos, y aquí sigo, tocando las hojas secas que forman mi cama.

Me levanto y me visto con mi vestido fresco y que cae por mis hombros rozándome la piel cuidadosamente.

Bajo las escaleras de bambú y me dirijo al río frío, y cierro los ojos y respiro profundamente.

Abro los ojos, y aquí sigo, sintiendo el agua fría inundando mis sentidos.

Escucho la corriente que choca contra las rocas y puedo sentir las vibraciones de los peces nadado acariciándome los dedos de los pies.

Y aquí sigo sin saber dónde estoy ni como he llegado hasta aquí.

Solo sé que esto me gusta y que cada día que pasa más me acostumbro.

Quiero estar aquí respirando y escuchando a los árboles que me cuentan historias de hadas.

Sigo buscándole una explicación a todo esto pero sigo sin encontrarla.

No me hace falta comer ni beber, mi cuerpo es autosuficiente de todo, incluso de felicidad.

Sólo me dedico a pensar y escribir escuchando los cánticos del viento y sintiendo el sol que traspasa mi piel.

Llevo aquí ya más de un milenio, y en cambio nunca envejezco, siempre soy la misma desde el día en que llegue, después del accidente, a este lugar hermoso.

Y hoy he decidido capturar un rayo de sol e introducirlo en esta caja de bambú que no me llevó mucho tiempo de hacer.

Escribo esto para poder contar yo también mis propias historias de hadas ya que te hecho mucho de menos. Con ayuda de los árboles a los cuales les he arrancado unas pocas hojas y aquí las meto, para que no te sientas triste en los días de lluvia.

Yo siempre estaré a tu lado, por mucho tiempo que pase, siempre estaré en tu corazón.

Y abro los ojos, y aquí sigo, esperando a que algún día pueda volver a ver tus ojos marrones e intensos que tanto se parecen a los míos.

Mamá.