Launchorasince 2014
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El Bosque de Laurisilve


  Laurisilve era el nombre de uno de los bosques más transitados en la tierra, en ese entonces. Su ubicación lo convertía en un sendero frecuentado por los viajeros, ya que era mucho más conveniente atravesarlo que cruzar las montañas de sus alrededores. Además, era el paso directo entre dos provincias muy importantes.

Este bosque tenía muchísimos senderos distintos, y solo las ardillas, las aves y el viento los conocían todos. Sus árboles eran altos y de copas robustas, mientras que la flora no era muy densa. Si se quería cabalgar por allí había que ir con los ojos abiertos, ya que el camino era impredecible.

Pero estos días de luz y de caminos cortos, agradables y seguros terminaron poco después de la llegada de Jerwel, un antiguo chaman de provincias lejanas que se había convertido en brujo. Este hombre se instaló en el bosque sin hacer ruido. Día tras día trabajaba, y en poco tiempo construyó una gran casa de madera, la cual, curiosamente, se cubrió completamente de raíces en tan solo unos días.

No se sabe con exactitud en qué momento sucedió, pero nadie había entrado en el bosque aquel día. Los caballos relinchaban ferozmente y los hombres sentían un miedo creciente a medida que se acercaban a la primera arboleda de Laurisilve. A la mañana siguiente, se supo que había pasado. El bosque se había apagado.

Ni uno de los rayos del sol penetraba entre las copas de los árboles y, poco a poco, todos dejaron de viajar allí, ya que la luz, al parecer, nunca iba a volver.

Un día, una persona decidió adentrarse en el bosque, acompañado de una antorcha y su caballo, con esperanzas de descubrir que era lo que había sucedido, pero fue inútil. La antorcha se apagó unos minutos después de haberse adentrado, dejándolo completamente solo y a oscuras, en el medio del camino. Fue entonces cuando una luz se aproximó a él. Tenía forma de orbe, y poseía un brillo tan intenso que el explorador sintió miedo, pero a su vez, una curiosidad inmensa. Cuidadosamente intentó acercarse a ella, pero la luz se alejó exactamente la misma distancia que el forastero había avanzado. Entonces, el, con una curiosidad aun mayor, comenzó a caminar, tomando las riendas de su caballo en su mano, y la secuencia se repitió por un tiempo, pero luego de haber caminado ya una hora, el orbe desapareció. El hombre se sintió desconcertado, pero a unos pocos metros pudo ver rayos de luz. Había llegado hacia el otro lado del bosque.

Las historias se difundieron de una manera increíblemente rápida. "El orbe de luz, el guía de los viajeros a través del bosque maldito" era el tema de conversación en cualquier taberna, sin importar la provincia. Pero esto a Jerwel no le gustó nada. El no conocía esa luz, ni sabía de dónde venía, pero estaba dispuesto a encerrarla para siempre.

Una tarde, un mensajero se adentró en el bosque con una antorcha y, cuando esta se apagó, espero parado muy tranquilamente a que la luz apareciera, y esta lo hizo. El brujo, que estaba allí esperando, la observó detenidamente mientras el joven muchacho montaba su caballo para ser guiado. Cuando hubo terminado, Jerwel saltó desde las sombras y, tras decir unas palabras, encerró la luz en un espejo que el había fabricado. El caballo se asustó tanto que empezó a correr por donde vino, con su amo en su lomo. Nunca se sabrá que fue de ellos.

Jerwel llevó el espejo que contenía la luz en él, y lo dejó en su sala de los espejos, donde nunca nadie podría salvarlo.

El sonido, que pasaba por allí en forma de hojas crujiendo, fue testigo de todo lo que había ocurrido. No le había agradado la desaparición de la luz en primer lugar, y esto había terminado de colmar su paciencia.

Viajó como el susurro del viento hasta el hogar del brujo, pero una vez allí, orquestó una sinfonía ensordecedora. Las vibraciones hacían llorar a las hojas y lograban hacer que la tierra tiemble. Cuando Jerwel entendió lo que estaba sucediendo fue demasiado tarde para él. La frecuencia del sonido había destruido por completo el espejo que encerraba a la luz, y esta fue libre. Pero no solo este espejo se había roto, si no todos los que estaban en su gran sala, entonces la luz comenzó a bailar entre los cientos de pedazos rotos, rebotando de una manera incomprensible.

Las ardillas, las aves, y el viento mismo sintieron miedo al escuchar el terrible estruendo. Fue en ese momento cuando el sonido dejó de gritar.

La casa estaba completamente destrozada, y la luz, libre. Pero no solo el orbe había escapado, porque a medida que el tiempo se llevaba los pedazos rotos de los espejos malditos, la luz natural volvía, una vez más, al bosque de Laurisilve. 

FIN


*LaurisilvA es un tipo de bosque.

Esto fue escrito para el concurso literario de mi escuela. Lamentablemente, lo escribí un día antes de la fecha limite, porque soy un idiota. Así que este es el resultado de hacerlo apurado, gracias.