Launchorasince 2014
← Stories

El laberinto de Creta-Parte 1


 Soy John Wraight, un estudiante en la universidad Geográfica de Inglaterra, junto con mi amigo de toda la vida, Peter Johnson, un chico de cabello color negro, musculoso e inteligente, a diferencia de mí, que soy muy flaco y un poco tonto.

 Los dos estamos estudiando para ser arqueólogos, él también está obsesionado con un juego llamado "MythoMagic".

A los dos siempre nos fascinó la mitología griega y romana, así que sabíamos mucho del tema, y siempre quisimos viajar a Grecia, y encontrar los lugares históricos de las leyendas y los mitos.

Un día, mientras caminábamos por una galería del colegio, Peter vio un cartel en el que decía en grande: "¡Entren al Gran Circo de la Historia! Entradas a $55,99". Ese día, nos dirigimos al circo, pero antes de llegar en una calle muy oscura, escuchamos un ruido extraño, seguido de un:

-¡Miau!

Un pequeño gatito salió de una caja, pero enseguida se fue corriendo a las sombras,  detrás de nosotros había dos hombres vestidos con gorras rojas, unas remeras negras muy grandes en las que se leía: "Tigres de la Malasia", con unos pantalones también demasiado grandes, que se nos acercaron con unas cadenas.

-¡Corre!-Me gritó Peter.

Así lo hice, lo seguí lo mas rápido que pude hasta el circo, donde entramos y quedamos solos, a oscuras, no había nadie dentro.

-Quizá es muy temprano-Dije, mientras trataba de ver la hora en el reloj.

-Lo dudo, salimos diez minutos antes del comienzo.

De repente se encendieron la luces del circo y apareció un hombre muy viejo, cno una larga barba blanca, vestido con lo que parecía una toga griega con bordes dorados.

-¡Buenas noches señores!-dijo el hombre-Al parecer son los únicos espectadores.

-Entonces, ¿no habrá circo?-pregunté desilusionado.

-Oh, claro que no, no ha venido nadie, pero si quieren diversión, les diré algo, acérquense. ¿Saben qué? dicen que en la isla de Creta, Grecia, existe el famoso laberinto del Minotauro, donde Teseo lo mató, y también se habla sobre el tesoro que ese lugar esconde, la alas con las que Dédalo e Ícaro escaparon, que aún pueden volar según dicen. Si ustedes pudieran ir a buscarlas...

-Muy bien, lo haremos, o eso intentaremos-dijo Peter.

Al otro día nos dirigimos al aeropuerto y compramos pasajes hacia Creta, y ahí esperamos mas o menos media hora. Pasado el tiempo, entramos al avión y al cabo de 3 horas más o menos, estábamos en el aeropuerto de Creta, buscamos un mapa turístico y nos dirigimos hacia el palacio de Cnosos.

-¿Y cómo encontraremos el laberinto?-le pregunté a Peter.

-No lo sé, tal vez algún pasaje secreto...

Después de buscar un buen tiempo, tropecé con una puerta secreta, o eso parecía, que nos dirigía a una sala completamente oscura y muy antigua.

-Parece que debe ser esto-dije.