Launchorasince 2014
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El principio


Descubrí esta plataforma hace unos días y pensé, "todo lo que me ha pasado este año merece ser contado". Es más fácil contárselo a quien no te conoce, no hay que mentir, no hay que medir las palabras, ni la entonación con la que cuentas tu historia, tampoco importa si te emocionas mientras escribes, ni si está bien o mal, pero escribir esto resulta ser un bálsamo para el corazón, ya que llevo tiempo callando, y ahora que he hablado y actuado, no sé si he hecho bien o mal, ni siquiera sé que debo hacer ahora.

He de reconocer que entré en la universidad deseando enamorarme, no veía la hora de llegar, conocer a tanta gente nueva y sobre todo, a ese chico alto, y tremendamente guapo que me enamoraría, y él también se enamoraría de mi. Él sería estudioso, incluso más responsable que yo, más alto, con un carisma único,  buen conversador, fornido, tal y como tantas veces había imaginado.

Cuando por fin ya me había hecho con los compañeros de clase, tan solo uno me llamaba la atención, era tal y como a mi me gustaban, pero sin embargo, ni él me prestaba atención, ni yo a él. Yo me sentaba en primera fila, junto con dos amigos que conocía del instituto, y en la fila que estaba a mi derecha estaba un chico, muy introvertido (así lo veía yo), no hablaba mucho con los demás, pero al par de semanas, me di cuenta de que no hacía más que mirar hacia su izquierda.

A nosotros nos resultaba gracioso, y nos burlábamos, ya que se pasaba las horas mirando constantemente hacia nuestro lado, y a mí comenzaba a intrigarme. Mi ego interior, ése, que no dejo salir nunca me decía: "Seguro que te está mirando a tí, le pareces guapa." Y ahora que escribo esto, pienso que no me equivocaba.

Y pasaron las semanas, y todo seguía igual, excepto por el hecho de que todos en la clase comentaban que aquel chico tan poco social estaba intentando ligar conmigo. Yo sabía ponerme en mi sitio, y no entraba en el tema, hasta que el que se ha convertido en mi mejor amigo le preguntó con total delicadeza: "Oye, a tí te gusta Emma, ¿no?", y su respuesta fue: "¿Tanto se me nota?".

Y un día, me habló. Aquellos días tenía yo en mi estado de Whatsapp una frase de una canción preciosa, de un grupo de rock español que me encanta, Marea. El estado en cuestión era: "La Luna a mi siempre me sabe a poco", y cuál fue mi sorpresa cuando vi un mensaje que decía:

"Pondremos el mantel, tu quédate a mi lado,

a comernos al amanecer lo que quieran las manos.

Y de postre un sol maldito que termina de volverme loco,

que ya sabes que la Luna a mi siempre me sabe a poco".

y ahí, en noviembre, (según creo recordar) empezamos a hablar, al final resultó que teníamos en común algunos gustos musicales, y esa tarde comenzó a cambiar mi vida. En aquel momento ni se me hubiese pasado por la cabeza de qué forma cambiaría.