Launchorasince 2014
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Eternidad


La poca luminosidad del cuarto es una puerta abierta para encontrar algún pensamiento perdido. Quizás, si estuviésemos a oscuras, el rumbo de lo que ahora quiere pensar se iría hacia un costado más trágico o llegaría a la clásicas y sin respuesta, preguntas que plantea el existencialismo. Pero hoy no. Esta tarde de sol que apenas se cuela por las rendijas de la persiana le dan pie a otra cosa. Será sólo eso? Mira a su alrededor y el ventilador le acerca una brisa fresca, que impacta contra la mitad destapada de su cuerpo. El aire le hace bien. Le da la sensación de frescura necesaria que combinada con el tenue nivel de luz le hacen apreciar este momento, que si pudiese, lo detendría. Dejaría de lado relojes y rutinas para quedarse así, hasta que tenga que ir al baño o comer algo, con la única condición de que no pasarían cinco minutos y ya estaría de nuevo en este lugar, que hoy eligió y es donde quiere estar. Por alguna grieta de su cabeza se filtra la palabra eternidad. Imponente. Majestuosa. La toca casi con recelo. La admira un poco como uno admira un mago que esta todo el tiempo tratando de descubrir la manera en que la carta apareció en tu bolsillo, y no, no hay caso. Sólo resta mirar, sorprenderse, y aplaudir. No entiende bien hacia donde va la eternidad, ni que tan bueno puede llegar a ser en verdad. Pero que el hecho que sea ajeno y este por fuera del alcance humano lo seduce y le invita a pensarla. A tocarla un poco. Juguetearle. Manotearla sin faltarle el respeto. Nunca deja que pierda su integridad, porque al fin y al cabo, es muy grande para que entre en su cabeza.

El ruido, armonioso ruido, del ventilador lo distrae de nuevo. Lo mira. Piensa en qué es eso que tiene el ventilador que hace que haga ese ruido y no el insoportable chillido del ventilador del living que no lo deja ni hablar. Desde luego que descarta la búsqueda. No entiende nada de ventiladores y tampoco pretende hacerlo.

Vuelve su mirada hacia la cama y, para su sorpresa, la ve. Es la eternidad? Es la frutilla de esta más que complaciente combinación de factores que hacen que una siesta pueda ser un lugar hermoso para vivir? Es la felicidad?

Lo piensa dos segundos y no llegó a ninguna conclusión. Ni haciéndolo diez horas lo haría.

Pero tenerte acostada sobre mi pecho con tu mano cruzada sobre mi cuerpo, sentir el aire de tu respiración llegar a mi piel, que me tires una involuntaria patada producto del reflejo de algún sueño feo en el que no te estoy acompañando, es en el único lugar del mundo en el que quiero estar. Y ahora que lo estoy, voy a aprovecharlo. Voy a vivirlo. A hacerlo eterno.