Launchorasince 2014
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This is go-go, not cry-cry.


"Somos todos patéticos", acotaba alguien por ahí, mientras alimentaba las redes con fantasías de lujuria, personajes de cuentos y llantos de soledad.

Los soliloquios de alguien que siente que se le pasa el tren por no poder permanecer en ese estado edénico de la juventud olímpica.

Afrontemos lo siguiente: todos tenemos sólo dos hechos seguros en la vida, el que en algún momento nacemos y en otro morimos (algunos ya nacen muertos con lo que, quizás se ahorran un montón de dramas). La tragedia del hombre es el estar conscientes de dicho momento en el cual dejaremos de existir sobre la tierra, sumado a la carga de tener que hacer algo trascendente para obtener ese sustituto de mortalidad que nos lleve a sentir de que al menos nuestra existencia tendrá sentido.

En este escenario, tenemos el factor en contra de que estamos contrarreloj, que la juventud es un suspiro y que la belleza es un ideal marcado por una serie de pautas sociales, las cuales no dejan de ser espejismos inalcanzables que se desprenden en el catodismo pornográfico facebookero.

Entonces, cual es el punto de estar vivos si vamos a terminar viejos y solos?

Históricamente hablando, en las tradiciones de culturas antiguas, el individuo homosexual era el más cercano a Dios, en cuanto era el puente conector entre lo femenino y lo masculino, por ende la condena de los "iluminados" era no dejar descendencia pues sus vidas estaban consignadas a mantener los conocimientos ancestrales de la sociedad.

Aun en la cultura clásica podemos ver ésto, cuando se declara de que el amor perfecto es entre dos hombres.En cuanto a la vejez, no existía la figura de la ancianidad como tal, pues la esperanza de vida era mínima y la longevidad era signo de bendición relacionada directamente con la sabiduría adquirida por medio de la experiencia.

Cuando fue que cambió ésto? Pues una de las consecuencias del desarrollo en la época contemporánea es el avance tecnológico que ayuda al hombre a mejorar su salud, lo que conllevó a mayor tasa de vida en años, sin embargo, la sociedad aun no estaba preparada para comenzar a plantear el tema de la ahora llamada "tercera edad", menos aún en una sistema bajo el cual la productividad es lo que mueve todos los aspectos sociales. En consecuencia, las características ideales del individuo son aquellas que van en pro del consumismo y de las producciones industriales en masa, es decir, los individuos idóneamente útiles (jóvenes, sanos y fuertes) revistiéndose en ellos el ideal de belleza.

Entonces, qué pasó con la infancia y la vejez?

Al ser económicamente poco rentables, fueron relegadas, ignoradas, de hecho la figura del niño y el anciano como entes sociales recién comenzaron a ser consideradas en los últimas dos centurias, comenzando a legislarse sobre ellas en la actualidad. Sin embargo, y producto de toda esa corriente social integradora, existen iniciativas concretas que van en pro de todas aquellas iniciativas de reivindicación del sujeto aun en la tercera edad, que comprenden desde actividades grupales hasta iniciativas de autoayuda para mejorar la calidad de vida de los ancianos, independiente de su condición sexual.

Porqué?

Porque hay una tendencia de cambio que hace que la tasa de natalidad disminuya, creando sistemas sociales donde la media de edad raya los cuarenta años. Estas sociedades viejas tienen necesidades concretas, y en el capitalismo imperante es lógico que se les tome como un nicho de consumo económico, asimismo como la figura del "gay" (aberrante término considerado como sinónimo de homosexual, que no es otra cosa que un puto con plata) es tomada como uno de los nuevos target del marketing.

Pues bien, que es lo que pasa en nuestras mentes, y por qué los homosexuales estamos en conflicto con la vejez?

A mi parecer, el homosexual siempre ha sido relacionado con lo bello, pero también con la culpa de no generar descendencia, dicho aspecto nos marca con un sentimiento adverso que ha sido explotado por el capitalismo para, en suplencia del no crear nuevos consumistas, seamos enfermos de consumo en una era donde sólo importa la satisfacción personal sin la presencia de un Otro.

En la búsqueda de llenar dicho vacío, comenzamos a creer el cuento de que lo que nos ofrece el sistema social como deseable es la verdadera felicidad, cuando en realidad la felicidad no es más que aquellas cosas que nos acercan a la plenitud mental, emocional, pero de acuerdo a nuestros propios sueños, no a aquellos que se fijan en el inconsciente colectivo.

Por qué relacionar la felicidad con el cuerpo ideal y no con hacer lo que nos gusta hacer?

Porque alguien que está pleno no consume, el consumismo se vale de la neurosis colectiva y el consumismo es el eje del capitalismo.

Ahora, el tema es el siguiente, nos quejamos de quedarnos solos, sin embargo seguimos alimentando la máquina de los sueños inalcanzables, los espejismos, que nos impiden conocernos a nosotros mismos, nos impiden también poder establecer cuales son nuestras propias epopeyas en la búsqueda del equilibrio emocional y somos sometidos a sistemas que nos inducen adaptaciones incompletas las cuales nos llevan a sentirnos infelices e inciertos en lo que va a pasar en el futuro.

Porqué buscar que nos quieran si nosotros mismos no nos queremos? Si estamos en una lucha constante contra el que debería ser nuestro principal aliado, el inner self?

Creo que sería positivo dejar de buscar dichas quimeras y comenzar a buscar las propias, en vez de preocuparnos en quedarnos solos, preocuparnos de quedar vacíos de historias, o llenos de historias de desencuentros. Contar nuestra historia como lo que es, una experiencia de vida, no un inventario de desgracias y lamentaciones absurdas. En ese entonces, comenzaremos a valorar también a ese Otro, que puede convertirse en algo más que una pareja, puede llegar a ser un compañero de ruta que nos pueda sostener cuando nosotros caigamos.

Como dice el titulo... "This is go go, not cry cry" o el equivalente en español: "si nos va a llevar la chingada, que nos lleve riendo al menos"