Hey Jude, historia inspirada en un mar de canciones.
Emily es una chica solitaria, muy apegada a su hermano, que cuando éste súbitamente abandona su vida se encuentra chocando con la dura pared que es la realidad. Como una hermana perdida en el olvido y la ausencia, escribe estas cartas a Jude, que se ha ido tan lejos que le es incapaz volver. Pero Emily se obstina en volver a verlo, y es capaz de hacer cualquier cosa para llegar hasta él.
Te contaré una historia, de una chica, un chico, un hermano, una amiga y una familia. Esta historia no es real, pero puedo asegurarte que en el mundo hay muchas Emily's, aquellos que no pueden afrontar la realidad y crean su propio mundo de fantasías ¿En qué papel se pondrá Emily? ¿En el del héroe o en el de la víctima? ¿En qué papel estás tú?
Te invito a leer estas cartas perdidas de Emily, que con mucho amor escribe a su querido hermano Jude, y según ella, lo ha hecho todo mal.
Primera carta
8 de Diciembre
Hey Jude, lo has hecho todo mal.
Solo han pasado unos días y ya te extraño. No te lo estoy reprochando, si tuviste que dejarme fue por algo. Lo entiendo, aun así me puse muy triste. No has olvidado a tu amigo Joshua, ¿verdad? Cuando me enteré de tu partida lo llamé y le conté lo que pasó, me hizo sentir mucho mejor. No creas que te estoy reemplazando.
Han pasado otras cosas. Mamá desapareció por unas horas, no supe a donde fue, pero me sentí aun peor al saber que también me había dejado. Si no fuera por Josh me hubiera derrumbado, y también logró sacarle unas cuantas sonrisas a nuestra pequeña hermana. Ella lloró mucho, todas las mañanas me dice que te extraña. Cuando le dije que te escribiría me dijo que estaba loca, que no contestarías. Tal vez no lo hagas, puede que ni siquiera leas esto, pero me hace sentir mejor escribirte, de alguna forma me siento más cerca de ti. Ojala estuvieras aquí con nosotros, te estaré escribiendo seguido.
Espero volver a verte pronto.
Con amor, Emily.
Segunda carta
9 de Diciembre
Hey Jude, hoy llueve en casa.
Tú sabes cuánto amo la lluvia. Recuerdo que cuando éramos más chicos solíamos correr y bailar bajo las gotas frías de primavera, cómo hacía calor se sentía muy bien. Sigue lloviendo en primavera, hace que nuestro jardín florezca, y eso le da color a una vida sin ti.
Hoy no fui al instituto, anoche salí con Clove y llegué tarde a casa. Sé que ella no te agrada, pero debes creerme, es buena conmigo. Solo cuando Josh me mandó un mensaje y me dijo que me extrañaba logré sentirme mejor.
Te contaré algo que nunca me atreví a contarte en persona, Josh me gusta, todos estos años has tenido razón. Pero es mi mejor amigo, si le digo como me pone estar cerca de él lo arruinaría todo. No sabes cuánto me arrepiento de no habértelo contado mientras que estabas conmigo, ojala pudieras decirme algo, incluso un mal consejo me serviría. Tal vez deba imaginarme lo que me dirías en estas situaciones, probablemente que soy una niña estúpida y que debería hacer algo al respecto, o tal vez me dirías que él está loco por mí, como siempre solías burlarte.
Hay algo que me preocupa, Clove siempre está triste y creo que sufre. Tiene marcas en sus muñecas. Hoy la reproché por eso, pero siento decir que mis sermones no son tan buenos como los tuyos. Nuevamente se nota tu ausencia, sé que me hubieras dado un consejo. Tú hubieras salvado el día.
Te extraño, todos los días.
Con amor, Emily.
Tercera carta
10 de Diciembre
Hey Jude, déjame mostrarte algo.
Recibí una carta de papá. Sé que va a enloquecerte, pero esta vez ha sido linda. En realidad, me ha escrito sobre ti y me he puesto la tarea de transcribírtela.
“Emily,
Siento mucho haberme enterado de que tu hermano se fue. Sé que él te amaba, porque siempre me lo decía y a veces no hacía falta. Sé que fui una mala persona con ustedes y también sé que nunca podré ganarme su perdón. Quería que supieras que él dio todo por ti, siempre te protegió de mí, él siempre supo que yo era una mala persona. Estoy seguro de que aún sigue protegiéndote, aunque esté lejos, sigue estando. Hubo una vez, cuando llegué a casa ebrio, tú corriste a abrazarme y dijiste que me habías extrañado, yo te empuje y caíste de espaldas. Oh Emily, que cosas tan horribles les hice pasar, pero Jude siempre iba al rescata, él siempre fue fuerte y nunca tuvo miedo. Cuando estaban tristes él los hacía sentir mejor. Él se paró enfrente de ti, como tu escudo. El pequeño Jude, pensaba que todo era su culpa, y siempre se lo dejé creer. Por favor, ten presente cuan arrepentido estoy de lo que hice.
Te ama, tu padre”.
Al principio me enojé ¿Quién es él para decirme que eras una buena personas, como si yo ya no lo supiera? Volví a leerla, muchas veces, también se la mostré a Josh. No quise hacerlo al principio, pero mi rostro triste me delató, no tuve más remedio. Al final eso fue de mucha ayuda, porque logré darme cuenta que papá solo estaba preocupado y que seguro le había costado mucho escribirme esas palabras. Lo sé, dirás que es una mala persona, pero eso no lo sabes con certeza Jude, hace años no lo vemos ¿Y si de verdad es una persona renovada? Tengo ganas de verlo. Por favor, dime algo ¿Debería hacerlo o he perdido la cordura?
¿Conoces esa frase que dice “Aprendí que a veces el que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana”? Probablemente me dirías que eso no es cierto, porque el que pierde sufre, y yo te diría que eso es parte de la vida. Quien no arriesga no vive, quien no vive no arriesga. Todo vale la pena, después te todo el que conoce el sufrimiento es más fuerte; no porque vaya a saber cómo enfrentarlo la próxima vez, sino porque va a saber que puede superarlo.
Te extraño, siempre.
Con amor, Emily.
11 de
Cuarta carta
11 de Diciembre
Hey Jude, me alegra decirte que hoy estoy bien.
No te pongas mal, eso no quiere decir que te he olvidado. Hoy Josh vino a casa, como todos los sábados. Estábamos en el sofá viendo una película hasta que noté que él no la veía, sino que me miraba a mí. Decidí ignorarlo al principio pero luego empezó a molestarme. Cuando lo vi me sonrojé como una tonta, supongo que porque me incomodaba o tal vez porque me sorprendió la forma en la que me veía. Él sonrió.
Siempre me ha dicho que le gusta verme sonrojada, porque me veo tierna. En ese momento se me vino a la cabeza y en segundos quedé roja como un tomate, no sabes lo vergonzoso que fue. Josh se echó a reír y le di un golpe en su brazo izquierdo, como suelo hacer siempre. Una vez llegó a mostrarme un pequeño moretón, me sentí muy apenada pero sé muy bien que se ha merecido todos esos golpes. Le pregunté porque me miraba de esa forma y me dijo que esa mañana me veía muy linda. Creo saber lo que dirás, "que cursi". No es cursi, es lindo. Y si lo fuera aun así sería bonito.
Quería contarte sobre Clove, no la veo desde hace un tiempo y me preocupa mucho ¿Sabías que ella tiene problemas con la comida? La realidad es que no come, yo lo sé. Aunque lo niegue miles de veces, yo sé que tiene un problema y un día de estos voy a conseguir hacerla sentir feliz, así como tú lo hacías conmigo, o como Josh lo hizo cuando te fuiste.
Te extraño, cada vez más.
Con amor, Emily.
Quinta carta
16 de Diciembre
Hey Jude, te necesito.
Tú eras fuerte. Cuando todo estaba triste alegrabas las cosas, cuando tenías algún problema lo superabas, tú decidiste no cargar al mundo sobre tus hombros. Ahora dime, ¿cómo es que yo no puedo hacerlo?
Si estuvieras conmigo no necesitaría saberlo. Jude, que tonta he sido. Todo ese tiempo cargabas conmigo, ahora que te has ido estoy perdida. Es estúpido. Soy estúpida y ridícula.
Te extraño, déjame ir contigo.
Emily.
Sexta carta
19 de Diciembre
Hey Jude, hoy es domingo.
Un día triste y vacío. El lunes le sigue en mi lista de días que odio. Los lunes las calles están llenas, chicos van a sus clases, adultos van a su trabajo. Los domingos, no. Los domingos son días para llorar, días de soledad, los negocios cierran, la gente no sale, los niños hacen su tarea, las calles gritan en silencio, la gente no vive.
Tú amabas los domingos, eran tus días favoritos. Decías que lo que más te gustaba era el silencio, salir a caminar al río que queda a unas cuadras de casa, el rocío cayendo, como es costumbre aquí, a veces andar en tu skate. Esa costumbre que he tomado por mía en estos días de tu ausencia, pero aun así siguen siendo los peores días. No me ayuda a olvidarte, todo lo contrario, a veces me encuentro llorando en silencio por ti.
Me siento una persona egoísta, me odio por serlo ¿No me odias? No hago más que alardear sobre lo triste que se me hace tu ausencia, pero nunca me he puesto a pensar en porque lo has hecho, porque nos has dejado. Ya ves, vuelvo a ser egoísta, no dejo de pensar en mí.
Déjame contarte como van las cosas en casa. Mamá sigue desapareciendo, nuestra pequeña hermana dice que se escapa con su novio. Me parece algo irresponsable, mientras que ella piensa que es algo muy romántico. Lo he pensado bien y nunca me habla de ti, no desde que te fuiste, supongo que para ella también debió ser difícil perderte. Aunque no lo demostraba, ella te amaba, ella nos ama. Todo ha sido difícil desde que papá se fue, más para ella que para nosotros. Podríamos haber llegado a pensar que si papá se iba seríamos una familia más estable y feliz, pero creo que solo empeoró las cosas o las dejó igual de mal, en otro sentido.
Nuestra pequeña, ciertamente ya no es más pequeña, dentro de unos días cumple los 10 ¿Sabes lo que me ha pedido de regalo? A ti. No le prometí nada, pero ella sabe que la amabas, ¿no es cierto? Si, lo hacías. Me fui corriendo y me escondí en mi cuarto, no quería que ella viera las lágrimas, pensaría que no podré darle ese regalo. En realidad, no puedo hacerlo, no puedo traerte de vuelta, tal vez ni siquiera puedas volver por ti mismo.
Te extraño, si no puedes verme yo iré a verte a ti.
Con amor, Emily.
Séptima carta
20 de Diciembre
Hey Jude, la vida es dura.
Recuerdo la primera vez que oí esa frase, fue de los labios de mamá. Yo era pequeña, apenas tenía unos 9 años y no entendía nada del mundo, vivía en mi castillo con el príncipe azul. Aun así lo recuerdo, y tú sabes mejor que nadie que tengo una muy mala memoria.
Fue un día cálido de marzo, lo sé muy bien porque a los días había cumplido años mamá. Papá estaba con nosotros, pero ese día, de una forma milagrosa, estaba sobrio. Le pregunté a mamá porque papá estaba tan feliz, cuando en realidad se estaba comportando como un padre normal, cosa que nunca hacía y por eso lo consideraba muy distinto. Ella me dijo que era probable que fuera porque le había ido bien en el trabajo o por un simple milagro, a eso último le dije que porque los milagros no ocurrían más seguido. Y ella lo dijo, que la vida era dura y que no podemos estar esperando que las cosas buenas caigan del cielo, debemos aprovechar esos pequeños milagros porque tal vez nunca más vuelvan a repetirse. Y así fue, porque desde ese día nunca más volví a ver a papá sobrio, si es que llegaba a verlo. Nunca más volvimos a hacerlo. Claro que lo recuerdas, ¿verdad? Aunque nunca te conté de esa conversación, si recuerdas ese día. Fue nuestro último día en el que de verdad nos parecimos a una familia unida.
Hoy me lo he dicho a mí misma, sin penarlo, y he recordado ese día. Fue después de haber visto a Clove en su casa. Si fuera por ella, no la hubiera visto nunca más. Como hace días que no asistía al instituto, cuando salí de clases fui a verla a su casa. Ella lloró en mi hombro, también lo hice yo, me sentí muy mal por ella ¿Qué puedo hacer cuando mi mejor y única amiga se siente mal consigo misma? ¿Cómo puedo animarla si ni siquiera yo estoy conforme con la vida que llevo?
Cuando salí de ahí, lo hice con un plan para mi vida. De ahora en más ayudaré a los que lo necesiten. Ayudaré a que mi madre deje de beber, a que mi hermana deje de sollozar en silencio por ti algunas noches y a que mi mejor amiga deje de hacerse daño a sí misma. Me ayudaré a mí misma.
Di algo, estoy perdiendo la fe en ti.
Con amor, Emily.
Octava carta
21 de Diciembre
Hey Jude, amo a Josh.
Es mi segunda persona favorita en el mundo, por supuesto que tú eres la primera. No tienes una idea de lo que es tener a una persona en tu vida que te saque una sonrisa todos los días, tan solo por el simple hecho de verlo. Él también sonríe, mucho. Siempre que lo hace se le forma un hoyuelo del lado derecho. No dos, como a mí, solo uno, y eso es tierno y lindo.
Hoy vino a casa luego del instituto, tú sabes, para las clases de tutoría que suelo darle. Después de una hora de estudiar para física, encendió el reproductor de música de nuestro salón de juegos, sí, ese que suena tan fuerte que se escucha en toda nuestra casa gigante. Puso Paramore, y fue lo único que bastó para que dejara todo de lado. Me tomó de la mano y comenzamos a dar vueltas por toda la casa, literalmente, robó mi anillo y lo perseguí durante casi una hora.
Recuerdo una noche, luego de una fiesta a la que me había arrastrado Clove, que Josh tuvo que llevarnos a casa porque ella estaba lo suficientemente ebria como para conducir. Me había quedado dormida en el coche, pero cuando él estacionó en casa me desperté. Aun así no quise hacérselo saber, él me alzó y subió las escaleras hasta mi cuarto. Luego me dio pena por haberlo dejado subir todas esas escaleras con mi peso, no estoy gorda pero tampoco soy flaca. Cuando me dejó en mi cama y me arropó, me dio un beso en la frente y me susurró que me quería.
Él siempre ha sido como un hermano más para mí, pensé que ahora que no estabas lo sentiría de esa forma aún más, y como era un amigo muy cercano a ti pensé que eso también me haría sentir más cerca de ti; pero creo que fue todo lo contrario Me di cuenta de lo que tengo, de lo que siempre tuve y espero nunca perder. Ahora que pienso en los momentos que paso con él me siento diferente, puedo verlo de otra forma. Solo quería que lo supieras, sentí la necesidad de contártelo para que sepas que estoy bien.
Te amo, siempre.
Con amor, Emily.
Novena carta
22 de Diciembre
Hey Jude, estoy preocupada.
¿Recuerdas aquel día en el que me preguntaste por qué Clove tenía aquellas marcas en las muñecas? Estoy segura de que si, por lo menos la parte en la que me enojé contigo. Ella no es una mala persona, como tú solías llamarla. Ella tiene problemas, como todos nosotros, solo que no tiene a alguien que la ayude a superarlos. Está sola. Siempre pensé que era su mejor amiga, pero nunca lo fui, nunca estuve con ella cuando estaba mal, nunca me di cuenta que a pesar de que ella sonriera y me dijera que estaba bien, estaba destruida por dentro.
Sus padres trabajan en una empresa grande, son adinerados y siempre están viajando, así que dejan a Clove al cuidado de Sophie, la niñera. Ella me cae bien. Consiente mucho a Clove, a veces puede ser bueno y otras veces malo, como cuando la deja llegar a la casa a cualquier hora de la noche. Esas noches Clove suele ir a fiestas, embriagarse e incluso llegar a probar alguna droga. Por supuesto que Sophie no lo sabe, ella cree que es la típica hija buenita de unos padres que la han educado bien. Ciertamente ellos han tratado de hacerlo, pero la han presionado mucho, han esperado mucho de ella. De día Clove es la niña buena, de noche llora en silencio y pide una vida normal.
Siento decir que me he dado cuenta de todo esto muy tarde. Ella se da por perdida, y una vez que te rindes es difícil que alguien más pueda convencerte de hacer lo contrario, luchar.
Recuerdo una vez en el instituto, ella se veía mal, tenía grandes ojeras moradas bajo sus ojos azules. Me contó que sus padres la descubrieron llegando ebria a la casa y que tuvo que soportar el peor sermón de su vida. Así mismo lo dijo. Entonces, empezó a llorar.
¿Por qué tiene esas marcas en sus muñecas? Porque siente dolor, dolor de tanta soledad, por no tener a unos padres que la quieran tal como es. Han hecho que cambiara, pero no de la forma que ellos esperaban. Nunca lo he entendido, ¿por qué se hacen daño si ya están dañados? ¿Por qué se rompen más si ya están quebrados? ¿Por qué se causan dolor si ya tienen el suficiente?
Jude, ¿por qué no has pensado en todos antes de irte? ¿Por qué haces más daño si ya tenemos el suficiente?
Te extraño, y por más cosas que te diga quiero que sepas que no te culpo.
Con amor, Emily.
Décima carta
25 de Diciembre
Hey Jude, es impresionante como las cosas pueden llegar a cambiar de un segundo a otro.
Imagíname sentada en el patio, leyendo un libro. Imagina que nuestra hermana está sentada en nuestra sala de juegos mirando el canal Disney, mamá está haciendo la comida y tú estás en tu cuarto jugando con la laptop. Tenemos planeada toda la tarde de un fin de semana de primavera, iremos al cine y comeremos pochoclos, y luego tal vez podremos ir a comer a McDonald’s. Estamos emocionados, no dejamos de contar los minutos que faltan para salir e ir al cine a disfrutar en familia.
Solo ha pasado un segundo, cuando papá entra en casa. Está ebrio, como es de esperarse cuando cruza esas puertas. Se enfada porque mamá no tiene la comida hecha, se sienta junto a nuestra pequeña hermana y le cambia de canal, ella sale corriendo y se larga a llorar en su cuarto cuando papá la regaña. Los dos escuchamos el ruido y vamos hacia la sala, donde papá no deja de gritar a nuestra madre. Decido ir a consolar a nuestra hermana, mientras tú tratas de tranquilizar a papá.
Ya todos lo sabemos. La emoción ha desaparecido de nuestros rostros. La tranquilidad y felicidad del momento se han ido y nos has abandonado por el resto de nuestro fin de semana perfecto. Aquel día no sería lo que nosotros habíamos imaginado. Ya no podremos ir al cine y comer pochoclos, ya no cenaremos hamburguesas y menos disfrutaremos este fin de semana de primavera.
Todo ha cambiado en tal solo un segundo. Ese momento también lo ha cambiado todo. Lo recuerdo muy bien, como si hubiera sido ayer, y así lo siento todos los días. Cada mañana te recuerdo sentado a mi lado, ayudándome con las tareas o consolándome, cuando caigo y siento el frio entrar en mí, un vacío inmenso vuelve a llenarme. Vuelvo a caer y veo mi propia realidad, una vida vacía de vida, estoy llena de un vacío profundo e imposible de llenar.
Cuando ese día pensaba volver a verte al regresar del instituto, mi madre me recibe con los ojos rojos de tanto llorar. La vida la ha abandonado, y lo supe, supe que te habías ido al fin. Creí estar preparada, sabía que ese día llegaría pronto, pero uno nunca se prepara para estas cosas. Cuando crees que eres fuerte te cae una piedra encima, piensas que puedes con ella, pero no es cierto. Todo ese tiempo que decías ser fuerte, cuando presumías de tu fortaleza, solo te debilitabas más, día tras sin darte cuenta te volvías más débil. Me he vuelto débil, no lo he podido superar.
Lo haré, viviré mi vida. Ayudaré a mis seres queridos y esperare el momento justo para irme contigo. Cuando vea que todo a mí alrededor está preparado para dejarme ir, lo haré. Cuando ya nadie me necesite, me iré. Cuando ya nadie me recuerde, iré contigo.
Te amo, espérame.
Emily.
Undécima carta
26 de Diciembre
Hey Jude, las nubes de mi mente se han despejado.
No sé lo que va a ser de esta carta. No te enojes, pero he bebido algo, más que otras veces. Estaría mal echarle la culpa a otro por mis acciones, pero esta vez lo haré. Iba a pasar un domingo más con Josh, como siempre, cuando a Clove se le ocurre invitarnos a una de sus fiestas. Como es costumbre, iba a decir que no, pero decidí pensármelo mejor. Fue una mala idea. No voy a negar que me la he pasado genial, pero cuando me despierte por la mañana con una resaca terrible voy a olvidar que tan bien me lo he pasado.
Ahora volcaré toda la carga de mis nubes en esta carta. Recuerdo recuerdos que duelen. Sueño sueños vívidos. El día que me dijiste que te ibas, recuerdo el maquillaje corriendo por mi cara. Nuestras fotos juntas aún siguen ahí, juntas.
Odio tener tiempos libres, mi mente vuela en libertad. Recuerdo, pienso, eso nunca es bueno, no cuando tienes mucho de lo que lamentarte. Pensé en la primera vez que me enamoré, tú estuviste ahí. Pensé en mi primera caída, fue alta pero te tenía ahí, en el fondo. Desearía no despertar con resaca, sino con amnesia, porque no estoy bien.
Te extraño.
Con amor, Emily.
Duodécima carta
27 de Diciembre
Hey Jude, hay tantas cosas que necesito contarte.
No es bueno estar solo, tampoco es malo, simplemente no es bueno estar siempre solo. Por eso he decidido no estar sola. Sé que no es cuestión de decirlo y hacerlo, sé que no solo depende de mí, pero al mismo tiempo sé que si es así. No puedes mantener lejos a las personas solo porque te sientes mal contigo mismo. Soy egoísta, débil y estúpida, y no te merecía, no merezco al amigo que tengo. No merezco nada de lo que tuve, tengo o tendré.
No merezco a la pequeña y hermosa hermana que tengo, pero ¿qué voy a hacer si llego a perderla? No voy a soltarla, sé que si lo hago aunque sea durante unos pocos segundos la perderé, al igual que pasó contigo. Hoy me he dado cuenta de que ella es muy importante para mí, más de lo que me pude haber imaginado.
Hoy es su cumpleaños, pero estoy segura de que ya lo sabes, no lo olvidarías. No pude darle el regalo que ella quería, eso me ha partido el corazón. Aun así ha estado muy feliz con el pequeño cachorro que ahora tenemos en casa, le ha puesto Hope. Josh vino a visitarla y le regaló un bonito collar. Lo que me ha sorprendido mucho fue la alegría de mamá. Está mejor Jude, no es la mejor mamá del mundo pero no puedo culparla por eso, la entiendo.
Josh se ha quedado hasta hace unos minutos, nos sentamos fuera en el patio y hablamos. Vimos las estrellas, y tú estabas ahí. Mi corazón cree que todas esas estrellas te guiarán a casa algún día, o tal vez me guíen a mí hacia ti.
En ese momento, después de haber pasado un hermoso día con mi familia, después de haber comido pastel, después de haberme reído mucho, de ver feliz a mi madre y recordar viejos tiempos, he deseado que estuvieras aquí. Él lo supo y, en verdad, no hubo mucho que decir. Hablamos en silencio, él me entendió y yo lo entendí a él.
Te quiero, siempre.
Con amor, Emily.
Decimotercera carta
31 de Diciembre
Hey Jude, mañana empieza un año sin ti.
Esa primera mañana de enero te levantas, te ves al espejo y te das cuenta de que lo que has logrado en tu vida no ha sido suficiente. Dices: "Haré una lista de mis metas por cumplir", cuando ni siquiera has cumplido las del año anterior. Te miras y no te sientes bien contigo misma, o con lo que has hecho. Te ves más gorda, te has quedado con materias, tu corte de pelo es antiguo, tienes más granos en la cara...
¿Cómo vamos a lidiar con un año nuevo sin ti? Nunca me he propuesto metas, porque he supuesto que no las cumpliría. Esta vez haré una excepción, por el bien de todos. Mi meta será aceptar tu huida, pero eso viene acompañado de otras cosas.
Esta noche saldré con Clove y Josh, iremos a la fiesta de fin de año que suelen hacer los K. Si recuerdas a Kai y Kaia ¿verdad? Solías burlarte de sus nombres, pero amabas sus grandes fiestas.
Estos días no te he escrito porque, sinceramente, no he encontrado tema que pudiera contarte. Estuve saliendo con Clove, me he dispuesto a no dejarla sola y aceptar sus invitaciones de vez en cuando. Fumé un cigarrillo y bebí algo, como nunca lo había hecho antes. Recuerdo cuando tú fumabas. Una vez de curiosa, te pregunté si podía probar, casi muero asfixiada y lo único que se te ocurrió hacer fue echarte a reír. No me digas nada, tú lo hacías y no has muerto de cáncer. Esta noche se celebra el nacimiento de un nuevo año, yo estaré celebrando la muerte de este maldito año.
Te quiero, te extraño.
Con amor, Emily.
Decimocuarta carta
01 de Enero
Hey Jude, tú eres mi ancla.
Voy a retomar un tema del que ya te he comentado, no puedo quitármelo de la cabeza. Todos hemos atravesado nuestro buen momento, o estamos en medio del camino, donde la marea está tranquila, donde el río descansa. Miras al cielo y el sol brilla, los pájaros vuelan, sonríes y te olvidas del futuro. Es un buen tiempo, tu buen momento, te salpicas con el agua, miras a los lados, te maravillas del mundo, el paisaje nunca se ha visto tan bonito. La vida te sonríe y le sonríes de vuelta.
Mi buen momento se ha terminado. Lo malo es que nadie te prepara para eso, nadie te dice que ese buen momento va a terminar, que por más bello que sea el paisaje y el camino placentero, a solo un paso todo puede cambiar. Estás tan concentrado en tu buen momento que no escuchas el ruido de fondo, no ves hacia el frente, donde las rocas comienzan a hacer parecencia, primero pequeñas y luego cada vez más grandes. No prestas tu oído al ruido del agua cayendo por una cascada, el ruido de la tormenta por venir.
Todo pasa de un segundo a otro, como te he dicho, Jude, como ya lo has experimentado, porque estoy segura de que tu buen momento también ya ha terminado, y con el tuyo te has llevado el mío y el de toda nuestra familia. El buen momento termina y llega la gran aflicción, que te hace dudar de tus ideales y creencias, te hace dudar sobre la belleza del mundo y sobre si la sonrisa que te ha dado la vida ha sido falsa o no. No hablo de pequeños problemas, como desaprobar una materia, perder algo importante o haber roto con tu parejo, hablo de grandes aflicciones, que te hacen caer y tal vez nunca más levantarte.
Cuando esa gran aflicción llega, cuando la marea y el primer rápido en un río llega, necesitas un ancla a la que aferrarte, necesitas llevar tu mirada a esa ancla, para que te de esperanza. Cuando el primer rápido pasa, cuando la gran aflicción pasa, ya no disfrutas de tu vida, ya no te salpicas con el agua, ya no ves hacia los costados, ves hacia el frente y te preparas para el próximo rápido. Eso es lo que me he dispuesto, no dejar que ese primer golpe me tire abajo, voy a levantarme, volver a la canoa y prepararme para el próximo golpe.
Tú eres mi ancla, Jude. He vuelto mi mirada hacia ti, hacia los buenos momentos contigo, y me has dado esperanza. No voy a dejar que el agua me tape, saldré hacia delata y conmigo todo lo que me rodea. He reforzado mi canoa y nunca volveré mi vista lejos de ti.
Te quiero, me das esperanza.
Con amor, Emily.
Decimoquinta carta
07 de Enero
Hey Jude, me siento tan viva otra vez.
De otra forma, pero me siento viva. Por primera vez me siento más que viva. Fueron solo unos minutos, ya se terminó. Mientras que escribo estas palabras el efecto se va yendo de a poco. Mientras que muevo mis dedos ligeros vuelve la sensación de vacío, vuelve a mí el pensamiento de que jamás leerás estas palabras. Hazme saber lo contrario.
Esta noche, cuando cierre mis ojos he intente dormir, voy a soñar los días en que no estaba sola ¿Por qué no puedo mantener esto? ¿Por qué no puedo sentir esto siempre? No odiarme por sentirme mal y enojarme con algo que no puedes controlar. Dejar de ser un fantasma vagando ciegamente lejos de tu camino.
Quiero aprender a dejar de odiarme por ser tan hipócrita. El dolor me quema por dentro, eso no puedo evitarlo, pero si puedo evitar sufrir y agonizar al final. No se puede vivir día a día sin verse a un espejo y evitar ver nuestro propio reflejo, que nos grita nuestros defectos, donde podemos ver nuestros ojos contaminados de enfermedades terribles, que no pueden curarse con ningún medicamento.
En estos días he descubierto algo, el hallazgo más importante de mi vida, que sin tu ausencia no hubiera sido necesario. He visto las formas más atroces de destrozarse a uno mismo que tiene el hombre, me he dado cuenta que todo ser humano conoce el arte de saber sonreír, pero no conocen la forma de hacerlo. He pensado en las una y mil formas que tengo para salir de este infierno que es la realidad, pero ninguna es duradera, todas dejan secuelas, efectos colaterales, y nadie sabe cómo vivir con ellas. Lamento decir, no solo a ti sino también a mí misma, que este hallazgo no es tan amable conmigo. Inundarse de alcohol y sustancias extrañas no salva a la gente, eso ya lo sabemos todos, aunque no queramos admitirlo. Lo que he descubierto es que no sirve para olvidar, solo evita que nuestro dolor explote, evita que suframos tan solo por unos minutos. No preguntes como lo he descubierto, de todas formas nada sirve. Las consecuencias son peores que nuestro dolor inicial, solo me queda saber porque la gente sigue aumentando su dolor.
Jude, solo dime, ¿cómo puedo evitar que el dolor explote y se convierta en sufrimiento sin causarme más dolor? ¿Podrías ayudarme a encontrar una forma?
Te extraño, no veo el día en que el mundo esté preparado para dejarme ir contigo.
Con amor, Emily.
Continuación
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User: MentallyDisoriented