Él estaba en su lugar favorito del mundo, al lado de ella, no era un hombre de pedir mucho, no era un hombre de pedir nada, pero ese día luego de aquella conversación sintió que podía plantarle cara al dios de cualquier religión y pedirle el universo, y así lo hizo.
"Te podría decir que no tengo palabras para expresar lo que te quiero decir ahora, te podría decir que acepto lo que paso e incluso te podría decir nada y estaría bien, pero no soy así, y no pienso empezar ahora, así que te hablare" dijo el con convicción, ella sabía que lo decía en serio porque ese brillo es sus negros ojos solo estaba allí cuando la sátira desaparecía de su vocabulario, no le desgustaba ese brillo, era intrigante y misterioso pero lo que traía consigo era lo que le desagradaba.
"Haz lo que quieras, te lo vuelvo a repetir, esto no funcionara, no eres tú, no soy yo, es esta relación, lo sabes bien como yo", cuando volvió a escuchar las palabras, su corazón se rompió un poco más, pero eso no lo detendría, "lo sé, lo sé igual de bien que tú, pero aun así..." en ese momento se arrepintió de todas las veces que se rio de la ignorancia, que no habría dado por ser ignorante en aquel momento, por desconocer que significaba todo aquello que sabía, pero su decisión estaba tomada y si había algo en lo que era bueno, era en ser orgulloso, así que como había prometido, habló.
"No espero que me digas que sí, que puede funcionar, no espero tampoco que me digas que no, tampoco espero que me respondas nada, ni que te quedes callada, aunque sé que lo harás, conozco como eres y se lo que voy a decir, uno y uno son dos, así que tu silencio será música para mí porque sé que estarás siendo sincera contigo misma y que me estas escuchando" si algo no podía negar ella era eso, su elocuencia cuando hablaba, no provocaba responder, el decía lo necesario y lo suficiente y no había argumento que no entorpeciera sus dulces palabras, allí estaba pensando de nuevo en lo listo y divertido que era, no se podía ayudar, era la verdad, pero aun así no funcionaria, es demasiado metódico y recto, me dirá todos los datos estadísticos de nuestra relación como hace con todo, me explicara porque es mejor esto y aquello y sus palabras estarán cargadas de lógica pero no de sentimientos, y aquello no lo acercaría mas a ella.
"Quiero empezar por lo más importante y relevante para esta conversación", allí va de nuevo, pensó ella, me dirá los beneficios de estar juntos, las razones para estarlo, lo de siempre, me tiene cansada de esto, sé que es su manera de expresar sus sentimientos, pero a veces necesito un poco de afecto común, y eso es una de las pocas cosas que él no me puede dar, o esa era lo que ella creía hasta que el abrió la boca para hablar, en ese segundo después de mover sus labios y antes de emitir sonido, se dio cuenta que una vez más el tenia razón que no podría responderle nada que no encontraría palabras ni argumentos que usar, porque ya no hablaba con el hombre que tenía al frente, ya no sabía con quien hablaba, el seguía serio pero el brillo en sus ojos desapareció detrás de una capa de agua que difuminaba sus pupilas haciéndolas parecer más que un punto, una mancha y ella se encontró ante una faceta de él que jamás había visto, y se preguntó si la volvería a ver algún día, pero no tuvo mucho tiempo de vagar en sus pensamientos porque cada palabra que iba escuchando se enterraba en su mente sin dejar espacio para más nada.
Por su mente pasaban muchas cosas y por primera vez en su vida solo quería hablar hasta que dejaran de atormentarlo así que no se tomó la molestia de organizar sus pensamientos ni de darles elocuencia o sentido, solo quería expresarse, no era su estilo, pero no podía hacer nada sus sentimientos se habían apoderado de su cuerpo y no los pudo controlar, "tu no me gustas", lo dijo y se detuvo un momento, ¿qué diablos acabo de decir?, se preguntó, pero el ya sabía la respuesta a esa pregunta, también sabía que ella no entendería eso y lo noto deprisa cuando vio su cara de confusión y miedo y eso le dio toda la información que necesitaba, se dio cuenta que todos sus pensamientos eran solo sinónimos de esa frase, se dio cuenta que ella se sentía igual que él y se dio cuenta que las palabras, por los menos las palabras que dijera en ese momento, no se las llevaría el viento.
"Sé que suena raro, pero así es, no me gustas, eso que llaman amor es algo complicado de entender, pero esto no es amor", sabía la locura de esas palabras, esa no era la manera de recuperarla, pero él no quería recuperarla, quería que supiera como se sentía, y continúo. "esto que yo siento, no se puede definir en un concepto tan pequeño como el amor, cuando te veo simplemente me tengo que esforzar para cualquier cosa, porque a mis ojos tu eres perfecta, y el que piense diferente debería sacarse los ojos", hubo un minuto de silencio, tanto hablar de ojos hizo que viera fijamente los de ella y como siempre le pasaba se perdió en un lago de belleza incalculable, eran unos ojos que veían su alma y más profundo, recorrió cada centímetro de ellos una y otra vez y así se lo dijo luego, porque ese día, esa conversación, ese instante, no se guardaría nada, "no me canso, no puedo, lo he intentado porque siento que es dañino para mí, pero no logro hacerlo, no me canso de ti. Cada vez que te veo me pierdo en tu mirada, sonara cliché pero tus ojos para mí son lagunas que debo atravesar nadando, me dicen todo lo que piensas, todo lo que eres, me enamoran más de ti y a un precio tan bajo que a veces me parece que no saben de negocios, solo me piden que pierda mi alma en ellos, y me doy cuenta que soy un hombre rico porque tengo un alma que gastar en ti".
Ella estaba atónita, no lo creía, no era algo que no le hubiera dicho antes pero esta vez era diferente era como la primera vez que le dijo que le gustaba, sus ojos brillaban de nuevo pero no era la misma luz de siempre, está la perdía en el, y se dio cuenta de que sus palabras sonaban tan familiares, porque reflejaban también lo que ella sentía, se lo quiso hacer saber pero no pudo, no le salían las palabras, recordó lo que el había mencionado antes y se dijo que la conocía demasiado bien, pero antes de que pudiera seguir pensando, el volvió a hablar y su mente quedo en blanco de nuevo solo para escucharlo.
"Después de pasar un segundo en tu mirada, a tu parecer, ya que para mí son siglos, intento pensar en algo pero me atrapan tus encantos y me pierdo en ellos también", delicadamente poso su mano en su mejilla, ella la noto y un reflejo quiso quitarla, pero su cerebro no estaba de humor para ocuparse en nimiedades como moverse o articular palabras así que solo la sintió, cada dedo, cada fibra de su piel la hacía sentir cosas, no era lógico que su mano se sintiera así de bien pero la lógica no era una cualidad de la que ella disfrutara en aquel momento, así que disfruto el roce y por un segundo, o quizás una hora, se preguntó si lo sentiría de nuevo alguna vez, pero la verdadera pregunta era si quería sentirlo de nuevo alguna vez.
"Cierra tus ojos, quiero seguir hablando pero no puedo, hoy es diferente, hoy no logro escapar de ellos", por alguna razón sus parpados cayeron inmediatamente, sin dudar, ¿tanta era la confianza que tenía en aquel hombre?, ya comenzaba a olvidar de que trataba esto, lo quería lejos de ella, sabia las razones y los motivos, pero... ¿eran tan importantes? "gracias", dijo. Y eso fue suficiente para hacerla sentir la mujer más afortunada del mundo por un instante imperceptible nada podía mejorar ese gracias, ningún regalo, ningún evento, y eso, eso la confundió.
"Cuando construyeron el Taj-Mahal, se mandó a cortar las manos de todos los que trabajaron en él, para que jamás pudieran reproducir una obra tan majestuosa, eso no fue necesario en ti", no se dio cuenta cuando pero su pulgar estaba en los labios de ella, la tocaron con suavidad y abrieron un poco su boca y ella dejo escapar un pequeño en imperceptible suspiro, un poco de orgullo la lleno, él se había equivocado, quizás no hablo pero hizo un sonido, no se quedó cayada, fue un sentimiento infantil y estúpido, pero si no se aferraba a algo más que la voz de él, se volvería loca.
"El que te hizo no podría ni en una vida de inmortalidad replicar tu perfección así que no habría nada que temer, sonare materialista porque solo he hablado de tu belleza, pero no quiero alabar tu personalidad, tu inteligencia ni tus dotes, entenderás que soy un mortal y que no tengo el tiempo suficiente para alabar eso de ti", trago saliva, ella no lo vio, pero lo escucho y le trajo recuerdos, todos rápidos y fugaces, no los pudo disfrutar, pero supo que ninguno era de él tomando agua, sus labios se humedecieron, sabía que él lo notaria pero no le importo, ya no importaba mucho, suspiro otra vez, esta vez mas alto, como si quisiera que la escuchara, estaba perdida en sensaciones y el la rescato con una frase, "te quiero besar", su mente volvió en sí, ella no quería eso, pero sus ojos no se abrieron y su boca no hablo, toda ella espero a saber que sucedería, parecía obvio, pero con él las cosas eran lógicas, no obvias.
"Te quiero besar, pero no te robare el beso, me darás tu permiso, no tienes que hablar, no tienes que hacer nada, a menos que no lo quieras, entonces me iré y no te buscare, no me voy a esconder, pero no te buscare más". Ella no quería el beso, pero su cuerpo pensaba diferente y no se movió, solo le quedaba pensar, y se dijo a si misma que no quería el beso, pero que quería escuchar lo que tenia que decir así que se sacrificaría, era una mentira, una demasiado descarada, pero era mejor que nada.
El acerco su cara, su mano presiono más fuerte contra su mejilla, lo tenía al frente, su respiración era débil casi imperceptible, como la de ella, y aun así la sintió, la sintió mas que la suya propia, no fue necesario más de un segundo para que estuvieran a la par, cuando estuvo tan cerca que sentía su calor, lo escucho hablar de nuevo y un sentimiento entre ansiedad y desesperación la invadió, "te lo preguntare una vez más, ¿te puedo dar un beso?", tuvo que reunir todas sus fuerzas para lograrlo, le respondió suave, pero audible, "No", fue la palabra que salieron de su boca, pero salió solo para dejar entrar la lengua de él, ella sintió enojo, frustración, se sintió ignorada y ultrajada...pero lo disfruto.
Cuando sus labios se separaron, segundos en la realidad, horas en sus mentes, ambos jadeaban, ella no había abierto los ojos y su imaginación estaba volando, recordó muchas cosas y la temperatura de su cuerpo se elevó, comenzó a sentirse rara y sensible, no aceptaría lo que estaba pasando, pero sabía muy bien que era.
"Dicen que cuando besas a esa persona ves fuegos artificiales si cierras los ojos, pero creo que sería imposible ver fuegos artificiales al besarte, nada creado por el hombre puede replicar lo que yo veo, lo que mi mente me dibuja, el lugar donde mis pensamientos viajan esta mas allá, estoy al lado tuyo, este es mi lugar favorito, así que puedo esperar el tiempo que sea necesario, nada de lo que digas me hará entristecer porque este momento lo grabe en mi memoria, así que dime, ¿me amas?."
Y hubo silencio, ella lo pensó pero más que pensar intentaba volver a la tierra, seguía viajando muy lejos porque ella tampoco vio fuegos artificiales, como pudo abrió los ojos y cuando hablo solo repitió lo que ya había dicho, "No..." vio que sus palabras eran verdad no contemplo tristeza en su rostro solo nostalgia, pero antes de que se levantara y se fuera, termino de hablar, "No, no te amo, así como no me amas tu a mí".
Se vieron a la cara y aunque alguien llevaran el más sensible detector de sonido no habría encontrado el mas mínimo murmullo, pero en las mentes de ambos solo había ruido, uno pensaba solo en ella y el otro solo en él, y ambos en el otro, luego todo pareció pasar en un segundo, en la tomo de la mano, el corazón de ella se aceleró pero se dio cuenta que llego tarde el del ya estaba en una carrera, sus rostros se acercaron.
"Te quiero besar, pero no es necesario, este momento es perfecto", dijo el mientras se perdía en su mirada sin remedio como le había pasado ya incontables veces, nadando en una laguna de perfección.
"No es necesario", dijo ella, sabiendo que era cierto, se preguntó si volvería a pasar y no tenía la respuesta, luego se preguntó si quería que pasara de nuevo y encontró una interrogante que si podía responder.
"Pero lo harás"... y lo hizo...lo hizo.