El equipo de operaciones especiales policiales ya se encontraba en el lugar, habían atendido una llamada donde se alegaba haber escuchado gritos, fuertes golpes y disturbios en alguna parte del edificio B de la zona residencial, ese día estaba de guardia el capitán Alexander Turows, un hombre caucásico de cabello rubio, muy fornido y de estatura alta, 1,87 metros, ojos azules y siempre solía llevar un “candado” de vello facial, esos que cubren toda la zona alrededor de la boca. Con más de diez años de experiencia policial, se suponía que estaba más que capacitado para enfrentar un simple motín en un edificio residencial, pero lo que le esperaba al subir esas escaleras cambiaría totalmente su vida.
Se armaron con fusiles de asalto, chalecos antibalas, mascaras y cascos, aunque no le estaba permitido el capitán siempre llevaba un arma blanca en su bota izquierda para el combate a corta distancia, uno de esos cuchillos de combate militar, con filo liso de un lado y por el otro un filo de dientes cerca del mango de cuero verde. Procedieron a subir las escaleras con enorme sigilo, el capitán iba adelante haciendo señas a los siete hombres que le seguían, al llegar al tercer piso sus pasos cambiaron de secos y sigilosos a ser mojados y ruidosos, un líquido estaba esparcido por el suelo, el olor a sangre era fuerte, haciendo obvio qué era lo que pisaban, el capitán avanzó aproximándose al lugar de donde aún los ruidos eran constantes.
Normalmente hubiesen tenido que derribar la puerta, pero no había puerta que derribar, donde esta debía estar yacía un enorme agujero, el capitán se asomó por un costado de este, lo que pudo presenciar fue una sorprendente y escalofriante vista, el suelo se veía inundado por el liquido rojo que llamamos sangre, esparcidos por todo el lugar estaban cuerpos humanos, muchos de ellos irreconocibles debido a lo desgarrados que estaban sus miembros y rostros, las paredes cubiertas de sangre, incluso el techo. En el medio de aquella retorcida escena, se encontraba una enorme criatura cubierta completamente de un pelaje rojizo (ellos no supieron si se debía a la sangre o este era su color) era más alta que el capitán, mas de dos metros de altura, un ser inmenso, su cuerpo desde sus patas parecidas a las de un can hasta la parte de su tórax tenía una forma humanoide, solo que de enorme musculatura y con enorme garras, el pelaje que descendía desde su cuello hasta la mitad de su espalda y torso era más abundante, poseía un enorme hocico y grandes ojos como los de un lobo, la bestia permanecía inmóvil con el cuerpo inclinado hacia su espalda, los brazos caídos hacia atrás y la cabeza mirando hacia el techo, podrían haber dicho que era una estatua inanimada de no ser porque se podía notar como respiraba suavemente.
El capitán dio la señal con su mano derecha, y los atónitos miembros del equipo, salieron de su expresión de sorpresa para volver a su actitud fría y serena. Procedieron a rodear a la enorme bestia, el capitán se posicionó en la puerta, para impedir el escape del ser.
- ¡Quieto ahí, al suelo! – gritó el capitán Turows, con la esperanza de que la criatura lo entendiera, aunque no recibió respuesta alguna. La criatura movió su cabeza con suavidad e inhalo profundamente.
La tensión aumentaba, ninguno de los presentes deseaba acercarse a tan inmensa criatura.
- ¡He dicho que…!
- ¡Bú! – interrumpió el ser mientras agitaba sus garras abiertas hacia el general y le mostraba una enorme y ensangrentada sonrisa macabra, su voz fue gutural y burlona.
El capitán no pudo evitar cerrar los ojos por reflejo y hacer un suspiro de susto, al volver a abrirlos empuñó su arma con fuerza y con una voz serena dijo - ¡Fuego!
Sin vacilación alguna, los ocho hombres comenzaron a vaciar sus armas encima de la bestia, este soltó una carcajada descabellada mientras empezaban a incrustarse las balas en su cuerpo - Dolor, Dolor – repetía mientras se incrustaban los cientos de balas en su cuerpo - ¡Placer! - exclamó mientras seguía con su retorcida carcajada, la bestia agitó sus brazos extendiéndolos a los lados y dio un fuerte pisotón al suelo liberando una poderosa corriente de viento, todos los hombres detuvieron el fuego al instante, la enorme criatura levantó su cabeza y tensionó toda su musculatura, pequeños hilos de humo empezaron a salir de los agujeros de las balas y luego se escuchó el sonido metálico de estas cayendo al suelo desde las heridas del animal. La serenidad y frialdad se había ido por completo, la sorpresa se convirtió en terror y sus rifles comenzaron a estremecerse en sus manos temblorosas.
Un brillante espectro azul, se desprendía de aquellos ojos sangrientos, el enorme lobo empezó a correr en dirección al capitán luego saltó en el aire levantando sus piernas traseras para darle una fuerte patada con la planta de ambas al hombre haciéndolo salir de la habitación, la bestia cayó sobre sus manos y se acercó rápidamente al hombre que antes estaba a la izquierda de Turows, le puso la garra izquierda en el hombro y le sonrió mostrándole sus enormes dientes, luego enterró la mitad de su brazo en el estómago de aquel chico, tomó impulso levantándolo en el aire giró y lanzó al chico contra el oficial que se encontraba de pie al lado derecho de la puerta, un sonido casi mudo se produjo del golpe de aquellos dos cuerpos y un carnaval de sangre comenzó a brotar de ambos.
Solo quedaban cinco hombres formando una especie de semicírculo frente a varias ventanas enormes que estaban del lado opuesto de la única salida posible, la bestia saltó hacia el que estaba del lado izquierdo tumbándolo con su peso y en el suelo procedió a desgarrar su pecho mientras reía descabelladamente, uno de ellos reaccionó instintivamente y corrió gritando a golpear con la culata de su arma a la enorme criatura, está se levantó y sin siquiera esforzarse degolló al hombre con un movimiento de brazo.
Los otros tres observaban temblorosos y atónitos la macabra escena, la cabeza de su amigo volando por los aires mientras, el cuerpo inerte caía de rodillas expulsando sangre a presión por el cuello y el lugar que se bañaba en esta nuevamente, uno de ellos cruzó miradas momentáneamente con el animal y este le sonrió, sin darse cuenta la bestia estaba ya casi sobre él, lo tomó de la pierna con su zarpa izquierda y lo lanzó por el enorme ventanal haciéndolo caer los tres pisos de altura donde se encontraban, abrió su enorme mandíbula mordiendo el brazo del oficial que le había quedado más cerca y arrancándolo de un tirón, lo dejó caer al suelo y poniendo un pie sobre el hombre que se retorcía sin brazo, tomó al otro por los hombros y lo levantó frente a sí.
En ese momento el capitán se había recuperado del golpe y caminaba de vuelta a la habitación, presenciando así, la más horrible escena de toda su vida, ahí estaba el animal cuyo origen o raza eran desconocidos para él en ese momento, estaba con un pie sobre el cuerpo de su amigo de la infancia el cabo Anderson, y con su compañero Louis entre las manos, sosteniéndolo en el aire. Con ojos incrédulos Turows vio como aquella criatura arrancaba la cabeza del oficial con sus fauces, liberando sangre por todas partes y sobre sí mismo. Dejó caer el cuerpo al suelo, luego dejo caer sus brazos hacia atrás, flexionó una rodilla como si estuviera cansado y volvió a ver hacia el techo.
- Huele delicioso ¿No crees? – con una voz grave y rasposa el animal clavó su mirada en el capitán y sonrió mientras la sangre le escurría de la comisura de la boca, luego se dio media vuelta y dio un gran salto desapareciendo en la oscuridad de la noche.