Un escalofrió recorrió mi cuerpo al mirar tras la ventana mientras la cortina se mecía por el viento que entraba. Una lagrima comenzó a dibujar su ruta por mi rostro causada por la soledad que mis recuerdos me otorgan. Que injusticia por parte de la vida que a todos les obsequia felicidad y compañía mientras que a mí dejándome al final la tristeza me toca. Pero mira la pena que das, le grito al reflejo que el espejo causa. Si no término con todo es por el miedo que me da pues débil soy y rabia me causa no poder hacer nada. Los pies descalzos por toda la casa han pasado dando vueltas por lugares donde antes ya habían pisado y la puerta intacta pues por ahí nadie ha entrado y yo por ningún motivo salgo. La música suena de fondo en mi mente mientras doy vueltas en mi eje, cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás, que placentera es la imagen que mi mente me da. Dejo que las voces fluyan y ataquen mi cerebro que como una grabadora reproduce aquellos sonidos a mis oídos, pero que bello sonido es la mezcla de la melodía con tus dolorosos gritos tanto que hasta puedo sentir el sufrimiento que pudo padecer tu alma. Que espantoso, ¿No lo crees? Pero déjame decirte amor mío que la vida no es justa y que no todo es color y felicidad pues en lo más profundo de todo existe el dolor y la oscuridad. ¿En qué me he convertido? Pero que pregunta más tonta es la que me haces si a este punto ya deberías saber que es la vida quien te otorga el ser alguien o no ser nadie y tal parece que me he vuelto loca pues en esta habitación ya no hay nada ni nadie a quien contestarle. Pero que tragedia es la que veo con estos ojos brillantes hundidos en lágrimas que se derraman y caen sobre mis manos bañadas en sangre que una y otra vez limpio sobre mi vestido que alguna vez fue blanco. ¿Cómo es que llegue al punto de sonreírle a mi soledad? Debe ser porque la soledad es libertad y me hace feliz que pocos sean los que tengan ese honor de no tener barreras para hacer lo que sea. Ahora puedo decir que soy libre y no habrá quien me detenga, no habrá quien me mantenga escondida nunca más pues lo que he hecho me ha liberado de mi celda y ahora mi mente es un tormento que me causa felicidad. No tengo que arrepentirme ya que todo lo que he hecho me hace lo que soy ahora y por esos actos atroces el mundo me conocerá. Entonces me alzare por los cielos y con toda luz acabare, la luna tan pura manchada de sangre acabara cuando mis manos sobre ella estén, no habrá donde ocultarse y de mi nadie podrá escapar. Todos bajo mi manto de oscuridad estarán y aquel que trate de escapar las consecuencias sufrirá, sobre sus mentes yo tendré el control y de tormentos los llenare hasta que pueda escuchar sus lamentos sobre mis oídos. Todo aquel que en su mente la demencia este me podrá ver pues seré aquella que las pesadillas cree y quien tornara todo de un color oscuro. La locura los consumirá y sus almas corromperé pues ha llegado la hora en que sepan mi nombre y todo lo que en mi se esconde. Mi apodo es la noche y dentro de toda mi oscuridad tus pesadillas puedo hacer realidad.
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