Launchorasince 2014
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Merpil


1

La gran casa de los sueños

En unas horas llegaremos a casa de Tío Peter. ¡Agh! Que aburrido. No sé porque no podemos quedarnos en nuestra casa. Mi madre me dijo que era por el bien de mi hermano y el mío; supongo que esa es la excusa de todos los padres cuando su hijo no quiere hacer algo.

Me llamo Tammy Deep Stevenson, tengo 12 años y me dirijo hacia un lugar que suena sumamente aburrido.

— Pon cara de alegría—me anima mi hermano James— Vas a ver que nos divertiremos mucho.

James, siempre tan positivo. Hace una semana salió del colegio y el otro año entrará a la universidad. Mi madre dice que es muy inteligente y que logrará muchas cosas. Aunque a veces me molesta lo quiero mucho.

— No quiero ir—le respondo—deseo volver a casa y hacer mis deberes.

Una excusa bastante tonta de mi parte

— ¿Qué? —responde riendo— ¿Tus deberes? Anda ya, Tam. Deberías mejorar tus excusas. Ahora, silencio, hasta llegar a casa de tío Peter.

Pongo los ojos en blanco y me giro hacia la ventana del auto. Alex, el amigo de mamá fue muy amable en llevarnos hacia allá. Tal vez sea el nuevo novio de mamá; ¡Ojalá! Desde que mi padre murió mamá ha estado muy triste, y creo que es la única que no lo ha superado. Desearía volver a verla con una sonrisa en su cara.

El auto se aparca al frente de una gran casa blanca con ventanas gigantescas con marcos azules cada una.

— Hemos llegado— dice Alex— Se ve muy lujosa esta casa, no sabía que su tío era adinerado.

— Pues nosotros tampoco— responde James— Hasta luego, Alex. Muchas gracias por traernos.

— Fue un placer.

Le sonrío y procedo a bajarme del auto al igual que mi hermano. James saca las maletas y nos dirigimos a la casa. Pasamos un amplio jardín lleno de flores rojas y amarillas y duendecillos enterrados en el césped. Mi tío siempre ha tenido una personalidad un poco extraña, pero a todas las personas les agrada. Llegamos a la puerta, después de pasar un arco con columnas blancas, y tocamos la puerta. Una mujer vestida con un traje negro con blanco nos abre, e inmediatamente un hombre joven, vestido de la misma manera, sale y nos encara:

—Buenas tardes jóvenes— nos dice sonriendo. Coge nuestras maletas y entra de nuevo a la casa.

—Síganme, por favor.

James y yo intercambiamos miradas; extrañados. Obedecemos y entramos. ¿Pero qué es esto? Sillones enormes de cuero con una mesa pequeña y lujosa de madera, una lámpara de vidrio gigante colgando encima. Seguimos caminando. Una mesa para diez personas, y tres mujeres y tres hombres a cada lado de ella, vestidos de la misma forma que la mujer y el hombre que nos recibieron.

— ¡James, Tammy! — grita alguien atrás de nosotros.

— Hola, tío Peter—responde James, y lo abraza— Me alegro mucho de verte.

Lo observo, y noto que no ha cambiado nada desde la última vez que lo vi, hace ya varios años. Lleva puesta una boina color café oscuro, camisa verde de cuadros, pantalón café y zapatos cafés, y lo que si noto es que ha envejecido algunos años. Lleva su pipa en la mano.

—Hola, tío—digo sonriendo con poca gana. Me abraza y me besa la mejilla.

—Los extrañe mucho—dice él—vengan, quiero enseñarles sus cuartos, y después les enseñare mi casa.

Procedemos a seguirlo, mientras el hombre de la puerta nos sigue a nosotros con nuestras maletas. Parece un mayordomo, aunque mi ideal de mayordomo es una persona mayor, y éste es muy joven. Subimos las escaleras, totalmente hechas de vidrio. ¡Vaya! Nunca había visto una de estas. Llegamos al segundo piso; una gran sala de juegos, con una televisión gigante de pantalla plana y consolas de varios tipos bajo ella.

No sabía esa faceta de tío Peter.

—Esto lo hice para ustedes—nos dice—sé que a los jóvenes les gusta, y decidí comprar todo lo que ocuparan para no aburrirse.

—Te lo dije—me susurra James al oído—esto va a ser divertido.

—Bueno, sigamos—dice tío.

Pasamos un gran pasillo con muchas habitaciones. ¿Para qué necesita tantas habitaciones, si vive solo? Supongo que son de las personas que estaban en el comedor. Creo que son sus sirvientes. Oh, esto parece una película ambientada en unos años atrás, cuando se usaban a personas como sirvientes; como los de esta casa.

—Hemos llegado. Tam, esta es tu parada.

Abre la puerta de una habitación al final del pasillo, y es totalmente fabuloso. Entro al cuarto, y sus paredes son totalmente rosadas; mi color favorito. Hay una cama con un edredón grueso, también rosado, un escritorio de caoba con una computadora portátil encima, y una televisión casi igual de grande que la de la sala de juegos. ¡Vaya! Estoy empezando a querer a mi tío. No es que ahora no lo quiera, pero su exageración en los detalles me está gustando.

Y lo mejor, al fondo de mi habitación hay una puerta doble de vidrio que está tapada por unas cortinas casi transparentes. Camino hacia ella, quito las cortinas y la abro. Salgo a un gran balcón; la vista es increíble. Un gran bosque, con árboles muy altos y gruesos, que se extienden por varios kilómetros. Me da una sensación de tranquilidad, pero se ve tenebroso.

—Compré esta casa por la vista al bosque—dice tío Peter atrás mío— Es encantador, ¿no?

—Sí que lo es— responde James atónito.

—Espero que te pongas cómoda, todo esto es tuyo—me dice tío Peter.

Lo miro, le sonrío y corro a abrazarlo.

—Gracias—musito.

—Con gusto, querida— me responde—ahora vas tú, James. Vamos.

El hombre de las maletas me deja la mía, y corre a seguirlos hacia la habitación de al lado. Salgo de nuevo al balcón y sigo admirando el bosque. Nunca imagine ver uno tan grande, y menos desde mi propia habitación. Oigo la voz de James a la par mía, me volteo y lo veo. También tiene un balcón.

— ¡Qué vistas más geniales! ¿No? —me dice emocionado desde su balcón.

— Si— grito. Nos apoyamos en las barandillas color blancas y seguimos admirando el paisaje. Está atardeciendo; ¡es hermoso!

— ¡Bienvenidos a la gran casa de los sueños! — se escucha gritar a tío Peter desde fuera, en el pasillo.



2

Una mujer con piel y pelo color verde se acercaba a mí lentamente. No podía moverme, y venía con un aspecto de furia en su cara. Quería gritar, pero tampoco podía. Creo que estoy en el bosque tenebroso. ¿Qué está pasando?

Me desperté de golpe. Solo fue una pesadilla. Hace mucho tiempo que no tenía una. Tengo el corazón agitado y por primera vez me asusto de verdad. Pero estoy durmiendo en mi nueva habitación, y eso me hace feliz. Es tan bonita y acogedora. Me vuelvo y trato de seguir durmiendo; pero no puedo. Me acuerdo que justo al frente está el bosque el cual, estoy segura, salía en mi sueño. No llevo ni un día aquí y ya estoy soñando con cosas raras. Mientras pienso me vence el sueño y me duermo profundamente. Esta vez no hay pesadillas.

Los rayos del sol pasan a través de las cortinas. Abro lentamente mis ojos. Ya ha amanecido. Alguien toca a mi puerta al instante:

—Adelante—digo.

Abren la puerta. Es la mujer que nos abrió la puerta principal de la casa.

—Buenos días, Tammy—me dice—. Tu hermano y tu tío te están esperando para desayunar.

—Está bien. Bajaré en cinco minutos.