Launchorasince 2014
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Poema a Emily


Recuerdos rotos, un recipiente vacío:

Es todo lo que queda de un ronco (y tempestuoso) resplandor.

Sus labios inertes hieren la herida de una noche jamás vivida, y laceran el triste velo que me envuelve.


Pernocto silencioso en mi memoria olvidada

Y veo el bardo (oh, barullo) de nubes sollozantes.

Siempre perennes, siempre astutas;

Nunca inmutables ante el recuerdo de ese lucero

cuyo reflejo me persigue:

soy su presa.


¿Qué es lo que quieres de mí?- le pregunto.

Y la Nada contesta palabras inteligibles que sólo ella entiende.

-¡No merezco tu compañía!- insisto.

Pero el cadáver se viste de vida nuevamente y me sonríe,

Me abraza y me busca.

Y aunque sé que no recuerda nada,

yo la alejo de mí.


Porque fui una vez el sesgo que acortó sus andares.

Porque fui yo el que derramó terror en esos luceros que sólo conocían el Amor.

Porque fui yo, cobarde, quien le dio ese suave y amargo fruto llamado tortura.

Sus piernas y brazos descuartizados son tan rojos como ese día.

Y yo, insensato, fui el responsable de tal blasfemia.


Dime tú:

¿Cómo podría dejarme acariciar por ellos?

Dime tú:

¿Cómo podría admitir su perdón?...