Launchorasince 2014
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Vacio.



Empecé a escribir por un golpe de frío que a mi pecho abrazó, lagrimas rebosaban tibias, pero gracias a la helada noche que contemplaba para serenar mi corazón, rápidamente frías descendían por mis mejillas. De pie, veo pasar las estrellas, ¿Serán solo cuerpos que se perderán en mi memoria? ¿Recordaré este día por lo que lloré? ¿O simplemente por la belleza de las estrellas? No lo sé, no se siquiera si recordaré estas palabras, tal vez solo mueran como mis ganas de sentir el calor, tal vez solo mueran como aquella vez que extendí mi mano con palabras que resonaron en el vacío.

Alguna vez durante mi recorrido por el universo, extendí mis manos en un afán por fusionarme con la nada, por tener esa sensación de pertenencia a ese vacío, pero mientras me esforzaba por extender mi cuerpo para que mis manos llegasen más y más alto, notaba el desgarre de mis tendones, mi carne era débil, débil a la presión de la larga distancia a recorrer, así que simplemente me tendí en el suelo.

Presionando mi labio superior, mis ojos se habían teñido de luces y el negro del espacio, mis dedos no eran lo suficientemente fuertes para presionar mi carne y darme dolor para salir de mi trance, la calle estaba vacía, los autos no se escuchaban, mi casa tenía sus puertas abiertas y desde la cocina el radio sonaba lo que me dijo que llorar estaba bien. (Nocturne - Chopin https://www.youtube.com/watch?v=x18Wxs9Ph64)

La noche bailaba egoísta a cual intentara invitarla, pero cuando entre mi llanto grité su nombre, sorprendida por ese fluir tan frío que sintió en su espalda, lloró conmigo.

Era muda pero su mano en mi cara lo decía todo, levanté mi pesado cuerpo del suelo y mi cabeza agaché, los autos frente a mi pasaron dejando la estela de luz roja, la noche esparcía su perfume y avisaba a los ruidosos acallar por unas cuantas horas. Desesperada en ayudarme convocó torrentes de agua que más allá de decir que estaba llorando, podría afirmar que era su discurso final.

Abrazándome, sus dos manos en mis mejillas, simplemente fue un "es hora de irnos", simplemente sonreí y la acogí en mi pecho. El frío se fue, el vacío no siente.