Era una fría noche ese día, cuando él decidió salir a caminar y alejarse de todos sus problemas y liberar su mente de toda presión.
Estaba nevando cuando salió, caminó varias cuadras hasta llegar a un parque por el cual caminó al rededor unos minutos, luego se sentó en una banca, con el frío viendo rozando su cara, cuando por un momento creyó escuchar su nombre a lo lejos... "Daniel"... pero miró a todos lados y no vio a nadie en toda la calle, sin más, miró al cielo liberando su mente y desvaneciéndose de la realidad por un momento, pero se estaba haciendo demasiado tarde y decidió volver a casa.
Cuando iba de camino, vio a la chica que amaba, y gritó su nombre... "Jenniffer"...
ella volteó a mirar, levantó la mano y le saludó, pero no se le pudo acercar puesto que el autobús que tenía que tomar llegó en ese instante y se despidió de él.
De camino a casa, Daniel iba con una sonrisa torpe por haberle visto, como si hubiera arreglado lo que quedaba del día para él con solo ese hecho.
Al llegar, entró y vio a su madre, la saludó alegremente y se dirigió a su cuarto.
Se recostó en la cama mirando al techo aún con aquella sonrisa que el hecho le había dejado, pensando en que hacer, puesto que, hace años que conoce a Jenniffer, a tal punto que se hicieron amigos muy allegados, pero nunca le confesó sus sentimientos ni su amor por ella, a pesar de todos los momentos que compartieron en tiempos pasados.
Sin más que hacer, sacó una libreta que tenía debajo de su almohada, y se puso a escribir poesía como acostumbraba a hacer cada noche luego de su caminata.
Al terminar, cenó lo que su madre le había dejado en la cocina, revisó su computadora sin hallar nada interesante, y se acostó a dormir con aquella sonrisa alegre que le dejó el hecho.
A la madrugada del día siguiente, se levantó alegre por la fecha que era, Julio 13, hace exactamente 4 años que conoció a Jenniffer.
Se dio una ducha rápida, se vistió cómodamente como acostumbraba, se perfumó bastante bien, guardó unos libros en su maleta, anexados a una carta, un chocolate y un peluche, desayunó, se despidió de su madre y se marchó camino a tomar un autobús para ir a la universidad.
En el autobús, se sentó en la parte trasera donde no hubiera nadie, se recostó en una ventana y empezó a cantar la canción favorita de él y de Jenniffer, mientras sonreía alegremente.
En la entrada de la universidad, se encontró con Jenniffer, la saludó con un gran abrazo y un beso en la mejilla, en lo que ella le decía en tono alegre que se reunieran en su lugar especial a la hora del almuerzo.
Sin más que decirse, se dirigieron a cada uno a su clase.
Llegada la hora del almuerzo, Daniel llegó al parque que consideraban su lugar especial, pero no encontró a Jenniffer allí, en cambio, encontró a su mejor amiga, Tatiana, con una cara de angustia terrible.
Al saludarla, ella le dice que le tiene malas noticias, le dice que Jenniffer tuvo un accidente en clase de química en el laboratorio con ácido y que se le quemaron algunas partes del cuerpo, por lo cual se la llevaron de urgencias en una ambulancia.
En ese momento, la sonrisa de Daniel se desvaneció, y tanta fue la sorpresa que estuvo a punto de romper en llanto, pero se sostuvo, se despidió de Tatiana y se dirigió inmediatamente al hospital en el primer taxi que vio.
Al llegar al hospital, preguntó en la recepción con angustia e impaciencia por Jenniffer Animus, al saber la respuesta, se dirigió inmediatamente al cuarto indicado, donde encontró a Jenniffer en buen estado, a excepción de varias quemaduras leves que tenía en la pierna izquierda y en el brazo derecho.
Daniel, agradeciendo que no le pasó nada grave a ella, la saludó a lo cual ella le agradeció por haber ido a visitarle tan pronto.
Daniel en el momento, sacó de su mochila el chocolate, la carta y el peluche que tenía preparados, se los entregó a Jenniffer, diciéndole "Feliz día Jenniffer, ya son cuatro años de nuestra gran amistad, gracias por todo lo que me has brindado, te quiero mucho".
Se abrazaron mutuamente, y a continuación Jenniffer, sacando de su morral una pequeña caja envuelta en papel de regalo, junto con un chocolate y una carta, sonriéndole a Daniel mientras se las entregaba, diciéndole feliz día 13.
Daniel, viendo que ya se hacía tarde para volver a clases, le deseo un buen día a Jenniffer y una pronta recuperación, se despidió, y volvió a la universidad en taxi.
Luego del largo día de estudio, Daniel llegó a casa exhausto, dirigiéndose a su cuarto.
Se sentó en su cama, sacando de su maleta el regalo que le había dado Jenniffer, al abrirlo, encontró una historieta que él tanto deseaba desde hace mucho tiempo, junto con un afiche de su banda favorita "Acceptance", hecho por la misma Jenniffer.
Al sacar la carta, decidió no leerla, y guardarla durante un tiempo.
Llamó a la casa de Jenniffer para saber como estaba, contestó la madre de ella diciendo que estaba muy bien, pero que había llegado agotada y que ya se había acostado a dormir.
Daniel se alegró sabiendo que Jenniffer estaba bien, guardó la historieta, colgó el afiche en la pared, escribió un poema en su libreta de nuevo, y se acostó a dormir con ansias y angustia de saber lo que Jenniffer diría luego de leer la carta de Daniel, puesto que en ella iba un poema de él mismo, y la declaración de sus sentimientos hacía ella, pero, sabía o pensaba al menos que ella no había leído aún la carta puesto que en la envoltura escribió " Léela sólo cuando esté presente contigo ".
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