Launchorasince 2014
← Stories

El encierro de Silencio


Siempre viví rodeado de música, de melodías melifluas llenas de armoniosos colores que rebosaban la armonía de mi vida. En ocasiones las disonancias causaron experiencias inesperadas y las modulaciones repentinas en conjunto con los cambios drásticos de ritmo me hicieron dar tropezones, pero la meliflua melodía siempre continuó. 

Siempre me agradó, a pesar de los tropezones que dí con los inesperados silencios y variaciones del tema, con los sistemas modulados y las anacrusas. Siempre. Nunca me queje de ello. La melodía era tan agradable que desde pequeño decidí construír a mi alrededor unas paredes con la finalidad de mantener la música siempre con migo.

Así que construí las paredes con silencio para que la música no escapara de ellas. 

Poco a poco, el pequeño cuarto silencioso habitado por mi se fue llenando de mi meliflua melodía, del color rebosante de la armonía. Pero olvidé que la meliflua melodía producía tambien las disonancias, modulaciones, anacrusas, cambios de ritmo, y demás cosas inesperadas que me hacían tropezar. 

Cuando surgió la primer disonancia no hubo mucho problema, pero, con el tiempo, el pequeño cuarto de paredes sileciosas se fue llenando de toda clase de disonancias y aritmias que, a pesar de la abundancia de la melifua melodía, era imposible distinguir la disonancia del armonioso color melodico, volviéndo todo en un atronadora y caótica estridencia.

¡Qué inefable serendipia fue descubrir que la meliflua melodía pedería su armonioso color resultando en un estrepitoso y repulsivo estruendo!

El problema es que entre tanto estruendo el ruido se ha apoderado de mis pensamientos y memorias y me es imposible recordar como es que construí dichas paredes de sielncio, ¡mucho menos podré pensar en una manera de destruirlas!

¡No saldré nunca más!