Tuve un sueño del momento en que nacimos.
Donde vivíamos una hermosa vida, sanos y salvos en una ciudad.
Nos tomábamos de las manos y sonreíamos.
Al beber todos los colores del mundo, el arcoíris cambió de tonalidad.
Comenzamos a desear ser aceptados y nos volvimos incapaces de caminar solos.
Nos reíamos juntos con los libros que más amábamos.
Esos niños con intocables, los destruimos con simples palabras.
Y como prostitutas envueltas en fuego, en algún pueblo lejano, alguien murió.