Hoy estoy acá, tomando mate, sentada sola en una casa vacía. Todo tan familiar y tan extraño a la vez; todo tan mio y tan ajeno también. Mi corazón lleno de ilusiones y sueños, enamorada, feliz, un poco realizada y más madura que meses atrás. Mi alma con miedos, ansiedades, tristezas y necesidades que nunca había sentido, que nunca había vivido así.
El desapego a mis viejos me encanta, me hace sentir mas llena de vida, con momentos solo míos, día a día.
La melancolía de los cuatros soles de mi vida que se fueron lejos, pero que volverán. Aquí, en su casa, con los brazos abiertos los espero, porque son mi familia, porque los amo, porque me encanta la vida a la que mi cuñado y mi hermana, seres tan fascinantes y tan extraños a la vez, "arrastraron" a mis sobrinas hermosas; una experiencia inolvidable vivirán durante dos años, y yo aquí, al otro lado del mundo, espero...
Espero por ustedes cuatro, espero ese abrazo del reencuentro, espero el rostro de una hermosa bebé, que será una pequeña niña; espero el rostro de una pequeña niña que volverá siendo bilingüe, despierta, culturizada; espero el abrazo interminable de mi mejor amiga de todos los tiempos, espero ver esos ojos llenos de amor más que nunca antes, espero ver a una hermosa madre, llena de vida, llena del mundo, llena... que saldrá a contarles a todos para llenarles también el corazón; espero por un hombre hecho y derecho, más padre que nunca, con tanto para compartir, con tanto para dar, con tantas experiencias y enseñanzas nuevas...
Así espero, sentada en el umbral de su casa, tan llena de ellos, con todos sus recuerdos, con mi ahijada cuidándonos a todos; pero con algo mio también, de a poquito el ambiente va cambiando, un adorno por aquí, una foto por allá, sueños e ilusiones en cada rincón, de ellos y míos. Cuanta gente está viviendo aquí... y yo que pensaba que estaba sola.
De a poco voy abriendo los ojos del alma, me voy llenando de ellos y veo la vida con otra forma, siento todo de una manera diferente pero propia, vivo todo distinto de una forma más madura, con más sueños y más realidades, con cosas buenas y malas, con alegrías inmensas y momentos muy especiales y con tristezas también, por supuesto.
Cuándo van a faltar las tristezas?? Espero que ese día no llegue, porque las tristezas de la vida cotidiana te hacen más humando, te bajan a la realidad, porque está bien soñar toda la vida pero no vivir en sueños; la tristeza te demuestra el lado del dolor de la realidad. Sin ese sentimiento no sería lo mismo. Puedo decir que estoy en el mejor momento de mi vida pero no sería igual si un rincocito de mi alma no tuviera la melancolía de la lejanía, del desapego obligado, de todo lo que me recuerda que esperando pasará el tiempo y cuando los tenga de nuevo en mis brazos esa tristeza se habrá ido, teniendo otras nuevas en el corazón...
Los miedos, por su parte, no han jugado en contra, todavía... Esperando que siempre estén ahí para asegurarme de las cosas antes de dar un paso en falso, pero que no se vuelvan traicioneros, que no se hagan demasiado grandes, solo lo justo y necesario para tener cuidado, siempre recordando el pasado solo para no tropezar con la misma piedra una y otra vez.
Pero la alegría que hoy colma mi corazón es inmensa y pareciera infinita; como nunca antes, hoy puedo ver mi vida y sentirme bien, empezando a soñar con un amor que es correspondido de tal manera que siento que yo me estoy quedando corta, que no le doy todo lo que le me da, me encanta sentir que me entiende, que me tiene paciencia, que me quiere.
No sabía que un hombre podía demostrar tanto amor con cada gesto sin necesidad de ponerlo en palabras, no sabía que alguien podía observarme y llegar a conocerme mejor que yo misma, no sabía el color de mis ojos hasta que él les prestó atención, no sabía que el amor puede ser tan libre y sentirse tan bien así no sabía que las noches y días son más largos cuando el está lejos, ni que un msj me podía emocionar tanto hasta brotar lágrimas de felicidad de mis ojos o hacerme reír tanto en un día de muy mal humor; tantas cosas no sabía antes de conocerlo y pensar que un año ya pasó volando y ahora no puedo imaginar mi futuro sin el.
No sabía tantas cosas y quedan tantas más por descubrir, espero pueda hacerlo junto a él, junto al que duerme todas las noches a mi lado, por más que esté en otra casa, en otra cama, siempre me acompaña.
KiEF
Miércoles 21 de Octubre de 2009