Una hoja en blanco
una lapicera al alcance de la mano
un corazón con tantas cosas para decir,
con tantos sentimientos ocultos
con tantos recuerdos reprimidos
Por donde empezar...
Un cielo azul con nubes desparramadas
de manera tan perfecta que pareciera
un cuadro del mejor pintor de todos los tiempos.
Una canción especial sonando en la radio.
Una suave briza recorriendo el rostro
de una mujer semidesnuda
sentada en la ventada de una simple casa.
Un atardecer perfecto
con el sol escondiendose tras las montañas.
El recuerdo del hermoso paisaje de un dique
parada a la orilla del agua
pudiendo ver la otra costa
donde están las montañas en todo su esplendor
donde la urbanización es tan poca
que no alcanza a arruinar la hermosa vista.
De pronto cayó la noche
y yo, recostada en el suave y húmedo pasto
con tanto olor a campo, a naturaleza.
Ahora miro al cielo y veo una infinidad de estrellas
en ese cielo negro, oscuro, profundo.
Recuerdo todas esas noches
que mirando el cielo y sus estrellas
encontré la paz que tanto buscaba mi alma
recuerdo los atardeceres sentada entre las piedras
queriendo compartir ese momento,
tan único y diario a la vez, con alguien especial.
Recuerdo esas noche que, recostada en el pasto,
soñé con el hombre que deseaba encontrar;
recuerdo esas noche de fogones, rodeada de amigos,
guitarra en mano, cantandole al viento mis pesares y alegrias.
Recuerdos de una época tan lejana y tan hermosa
que invaden mi corazón con alegría.
Momentos que seguramente no se repetirán
pero que siempre quedarán en mi ser.
Farjatt Karina
Miércoles 28 de Octubre de 2009