Launchorasince 2014
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Ruidos


Sin dudas, yo llegué a acostumbrarme a mis vecinos. Sabía todo lo que hacían, a pesar de compartir solo una pared.

con sus ruidos, yo sabía cuando preparaban una cena, cuando volvían los chicos del colegio, cuando limpiaban y cuando invitaban a sus amigos. Ya sabía de memoria cada movimiento de silla, secado de plato, cada llamada telefonica y cada abrir o cerrar de la puerta.

Pero un día me despertaron unos golpes muy similares a los de martillazos. Me pareció extraño, ya que esta gente no era la que se levantaba a la mañana temprano para colgar un cuadro. Tampoco le di mucha importancia que digamos.

Pero ya cuando todos los dias me sorprendia algun ruido nuevo, ahí sí comence a preocuparme. Nadie me aviso de ninguna mudanza, y tampoco invitaban a gente todos los dias.

Asi que cuando comenzaron a golpear contra la pared que compartíamos, decidí que era hora de visitarlos para ver que sucedía. Enseguida estaba tocando el timbre. Toqué una vez, dos veces, tres. Nadie abria. Acerqué mi mano lentamente hacia el picaporte y lo giré, tratando de hacer el menor ruido posible. El panorama que se encontraba ante mi era algo que no me esperaba, ya que el departamento que crei habitado por una familia estaba en realidad vacio, sucio y con rastros de no haber sido habitado durante un largo tiempo. Polvo abundaba por todos los recovecos posibles. La poca luz que entraba por la ventana permitía ver el piso de madera que en una epoca parecia haber sido de un ocre brillante.

Mientras caminaba por el lugar, las maderas chirriaban y crujian con cada uno de mis pasos. Observé como una pared, por culpa de un radiador que habia alli, estaba ennegrecida y quemada. De repente, una paloma asustada como yo, salio volando presurosa hasta salir por la puerta.

Al volver la vista hacia adelante, mis ojos se posaron en un cuadro que yacía roto y polvoriento en el piso. Me extrañé, ya que no lo habia visto antes pero sin embargo me agaché, lo levanté y lo contemplé detenidamente.

Parecía ser una foto familiar, pero de esas viejas en blanco y negro. Mostraba una tipica familia de esa época: un hombre (que supuse era el padre y esposo) con un saco de vestir y sentado en una silla. A su lado se encontraban dos niños tambien sentados (pense que serian sus hijos) y una mujer que me pareció que era su esposa. En el fondo se veía el radiador y la pared, que minutos antes habia contemplado ennegrecida, blanca.

Sin embargo, había algo raro en la foto. Logré vislumbrar un par de siluetas pero no llegaba a ver sus caras. Con mi mano traté de quitar todo el polvo que pude y ahi lo vi: no solo estaba la familia del hombre alrededor de él, sino que también habia mujeres que parecian tener mi misma edad. Pero de alguna forma no encajabn con la foto: sus ropas eran demasiado modernas y sus caras representaban verdadero temor y desconcierto.

De pronto, la foto se empezó a mover y una fuerza sobrenatural comenzó a empujarme hacia ella. Mi blusa, antes celeste, comenzó lentamente a tornarse en aquel grisaceo que formaba parte de mi nuevo alrededor. Primero, entró mi cabeza, luego mi torso y finalmente le siguió el resto de mi cuerpo. La foto cayó en el suelo una vez más, dejándome en su interior sin tener forma de salir a pesar de que podia ver y oir todo lo que sucedia en ese departamento, al cual nunca tendria que haber entrado.