Launchorasince 2014
← Stories

Contra el tiempo


PRÓLOGO

Me quedan trece días, tres horas, cinco minutos con treinta y tres segundos de vida.

Vivimos de manera bastante diferente a lo que ustedes solían hacerlo hace algunos siglos. La vida era demasiado monótona y todo estaba establecido; el rol de cada miembro de la sociedad se predeterminaba incluso antes de que las personas nacieran. Pocos eran los privilegiados que podían decidir su destino.

Se rumora que la gente se enfocaba en cosas superficiales o en problemas sin importancia, gastaba muchísimo dinero para evitar enfermarse o para curar sus padecimientos para poder vivir una vida más larga, pero no aprovechaban el tiempo que tenían y finalmente morían sintiéndose insatisfechos con su paso por la Tierra. El dinero era una prioridad para todos; los adultos pasaban trabajando la mayor parte del día para conseguirlo, pero no importaba cuanto se tuviera, nunca parecía ser suficiente. Además, el estrés era asunto de todos los días; nadie estaba satisfecho e incluso desde temprana edad los niños ya se preocupaban por los mismos asuntos que los mayores. En cierto punto los índices de felicidad comenzaron a decaer y los suicidios aumentaron vertiginosamente.

Pero no fue hasta que más de un tercio de la población mundial desapareció, que comenzaron a tomárselo en serio. Los líderes mundiales decidieron reunirse para intentar detener este síndrome que tantos tenían, pero tardaron más de tres años en ponerse de acuerdo, tiempo en el cuál 13 de los 20 hombres y mujeres que originalmente estaban en el comité, decidieron quitarse la vida.

Finalmente encontraron una solución, pero duraron dos años más en desarrollar la tecnología necesaria. Para ese entonces, sólo uno de los veinte miembros originales seguía con vida y la cantidad de individuos a nivel mundial, había disminuido a la mitad en comparación con las cifras de diez años atrás.

La respuesta a esta desgracia mundial era sencilla. Para que apreciáramos más cada segundo, implementaron un temporizador en la muñeca izquierda de cada uno, que marca el tiempo exacto que le queda de vida a ese individuo.

En este momento me quedan trece días, tres horas, cuatro minutos con cuarenta y cinco segundos de vida.